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Docentes de América Latina hablaron de los retos de la educación del siglo XXI, en un encuentro organizado por la Alcaldía de Bogotá.

Encuentro maestros que inspiran
Encuentro maestros que inspiran
Idep

Este jueves se celebró el segundo encuentro del 'Seminario Internacional de investigación e innovación en educación: maestras y maestros que inspiran', organizado por el Instituto para la Investigación Educativa y el Desarrollo Pedagógico (Idep) de Bogotá.

El evento contó con la participación de cuatro docentes de América Latina: Eligio Salamanca (Chile), Inés Bulacio (Argentina), Eliza Guerra (México) y Juan Raúl Cadillo (Perú), que han estado nominados al Global Teacher Prize, que premia a los mejores profesores del mundo.

Uno de los temas del encuentro fue, precisamente, los retos que tendrá la educación del siglo XXI, un tema que ha sido muy comentado por estos días en el contexto de la pandemia.

"Los resultados que está indicando esta pandemia, en cuanto a necesidades, dificultades, desafíos que estamos experimentado hoy, deberían ser la base para rediseñar o repensar la educación que viene a futuro", dijo Salamanca, que ha sido docente de la comunidad mapuche en la reserva Manuel Kuquiivir Mapuche.

"La educación, no solo en Latinoamérica, sino en el mundo, estaba atravesando por una crisis de significado y de sentido. Podemos preguntarnos qué estamos enseñando o qué estábamos enseñando y para qué estábamos enseñando y si esas respuesta son concordantes con las necesidades que estamos experimentado hoy en esta situación que podría repetirse en el futuro", añadió el docente chileno.

Salamanca, además, señaló la importancia de crear currículos con educación socioemocional y medioambiental: "La educación es un proceso que tiende al desarrollo integral de las personas para que puedan desenvolverse en su medio local o a nivel global". Esto, de acuerdo con el docente, es importante para que los estudiantes aprendan a conocerse a sí mismos: "De tanto tratar de conocer o dominar las competencias globales, incluso de la tecnología, nos hemos olvidado de conocernos siquiera a nosotros mismos".

Por su parte, Bulacio resaltó la importancia de pensar en una escuela que reconozca y respete la diversidad y la singularidad de cada estudiante: "Sabemos que los grupos más vulnerables, ya sean los niños con un nivel socioeconómico desfavorable, niños con una situación de enfermedad o con familias donde hay violencia, son los que más sufren. Y realmente tenemos que apuntar, sobre todo los docentes, y toda la sociedad en sí, en tomar ese desafío de poder ver a esos grupos invisibles: los niños que más vulnerabilidad atraviesan".

"Es muy importante que los docentes podamos enseñar propuestas pedagógicas que permitan la inclusión o que permitan visibilizar".

Por eso, para ella, es clave hacer proyectos colaborativos "que apunten a la ciudadanía global, respetando la diversidad, donde realmente cada alumno desde su potencial pueda demostrar lo que puede".

"Para eso estamos los docentes: para acompañarlos", concluyó.

Guerra, a su turno, dijo que en realidad los retos de la educación en este siglo son los mismos que ha tenido el mundo y que seguirá teniendo. Lo que pasó, explicó ella, es que la pandemia los hizo evidentes.

Por ejemplo, es claro que "los niños no están aprendiendo lo que necesitan aprender, a pesar de estar ya en las escuelas".

"Según el Banco Mundial y la Unesco, el 50 % de los niños de diez años en Latimoamérica no tiene el nivel básico de comprensión lectora. A los 15 años, según [las pruebas] Pisa (...), la mitad no tiene las herramientas básicas para comprender un texto".

"La pandemia lo que vino a hacer fue a restregarnos todo lo que ya sabíamos antes: que es tiempo de reconstruir nuestra escuela", dijo la docente mexicana.

Según ella, en ese sentido, para esa reconstrucción se debe tener "una mirada honesta, humilde y muy valiente" de la labor de los profesores.

Honesta, porque "cuesta mucho reconocer que mucho de lo que hacemos en nuestras aulas y a través de los sistemas educativos no necesariamente lo mejor para nuestros niños y jóvenes. Humilde, porque ciertamente no tenemos las respuestas para todos los problemas. Y valiente, porque innovar no es fácil. Existe este temor a equivocarnos, a empeorar las cosas o incluso a ser criticados, pero no nos queda de otra", sentenció Guerra.

Además, ella hace una invitación a preguntarse si las fallas actuales de la educación a distancia no están relacionadas con las prácticas que los docentes no han querido cambiar.

"Es inaceptable que debido a la costumbre, a la ignorancia, por comodidad o hasta por falta de imaginación sigamos todavía haciendo las cosas que no funcionan. En este contexto que estamos viviendo, maestros, no podemos dejar de preguntarnos si los vicios arraigados de nuestros modelos educativos arcaicos dificultaron, en vez de facilitar, el aprendizaje a distancia. Pero, por otro lado, fue precisamente en este contexto que muchos por fin nos atrevimos a imaginar y a comenzar a recrear una escuela diferente", concluyó.

Fuente

Sistema Integrado Digital

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