Cargando contenido

Ahora en vivo

Ahora en vivo

Seleccione la señal de su ciudad

Pandillero
Pandillero
Pixabay

El día que Enrique Rodríguez estuvo a punto de perder a su madre supo que necesitaba cambiar el rumbo. Días atrás, por cuenta de una mala decisión, asesinó a un pandillero rival y la venganza se ensañó contra quien más quería. Por eso, sin dudarlo cambió de vida y hoy, lejos de la pandilla en la que delinquió por varios años, dedica sus días a consolar enfermos en una Unidad de Cuidados Intensivos.

Enrique Rodríguez  pasó de ser un pandillero de Nueva Jersey, a cantarle a pacientes con enfermedades críticas en la Unidad de Cuidados Intensivos, del Hospital Universitario Robert Wood Johnson.

 El joven artista, quien a pesar de haber nacido en Estados Unidos dice estar orgulloso de sus raíces latinas,  es conocido gracias a su gran talento musical. Hace un tiempo, Enrique comenzó a subir videos a su cuenta oficial de Tik Tok, en los que sale tocando y cantando, mientras los pacientes olvidan por un rato sus dolencias y disfrutan del "pequeño concierto".

Lea además: Empresa pagará casi 5 millones de pesos por ver películas de terror en octubre

“Encontré a Dios en un período extremadamente inquietante de mi vida y se mostró a mí cuando más lo necesitaba", contó Enrique Rodríguez, en una entrevista, en la que detalló que desde ahí decidió alejarse de la violencia y el crimen para ayudar a las personas.

Su ingreso a la pandilla

En 2009, el hermano mayor de Enrique fue detenido y llevado a prisión. Esto, según cuenta el artista, lo hizo sentir vulnerable y solo, lo que lo motivó a buscar compañía en una 'familia' diferente: la pandilla.

A raíz de esto, el músico, empezó a ser parte de una peligrosa pandilla local, tentado por la promesa de ganar dinero fácil y rápido. “El estilo de vida de las pandillas es pura manipulación. Te hacen sentir que se preocupan por ti, que te respaldan que eres familia; pero todo lo que hacen es usarte”, confesó el expandillero. 

Dos atentados contra la vida de su madre por parte de una pandilla rival, fueron el motivo por el que Enrique sentó cabeza  e inmediatamente se retiró de ese mundo, que –recuerda– lo estaba hundiendo. 

Ahora,  trabaja como flebotomista transportando muestras de COVID-19 y de sangre para diferentes laboratorios, en el Hospital Universitario Robert Wood Johnson, donde comenzó hace 9 años como amo de llaves, un año después ya se había convertido en cuidador de pacientes. 

Consulte también: La sorprendente habilidad de una Niña de 2 años al pronunciar palabras difíciles enternece las redes sociales

Finalmente, durante su recorrido en el hospital, Enrique Rodríguez descubrió su talento con la música y los pacientes han sido  testigos.

“Sé que Dios quería que yo cuidara a las personas como él me cuidó a mí, y el hospital era el lugar perfecto para hacerlo”, concluyó Enrique Rodríguez. 

Fuente

Sistema Integrado Digital

Encuentre más contenidos

Fin del contenido.