Las aguas negras o aguas usadas que no se tratan, van a parar directamente a los ríos y quebradas del país. 

Aguas negras.
Aguas negras.
Colprensa.

Dado el aumento de la población en las últimas décadas, las aguas negras o usadas se han convertido en un problema que desborda la capacidad de las entidades del Estado y por ende de la misma comunidad. 

Según el Departamento Nacional de Planeación y el ministerio en Vivienda, el 58% de las aguas negras no tiene ningún tipo de tratamiento en Colombia.

“Estas aguas van a parar directamente a las fuentes de aguas como los ríos, las quebradas en algunos casos a los mares”, indicó Jorge Carrillo, Viceministro de agua. 

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Explica que las aguas residuales incluyen las aguas usadas, domésticas, urbanas y los residuos líquidos de las industrias o mineros eliminados. En este último, existen algunas empresas que tienen sus propias plantas de tratamiento.

“Estas aguas también se mezclan con las aguas lluvias, que finalmente van a los ríos y son fuente de abastecimiento para los ciudadanos”, dijo.

Colombia tiene distintos sistemas para tratar las aguas residuales o aguas servidas. Las más populares son: los pozos sépticos y las plantas de tratamiento de aguas residuales- Petar-.

Según cifras del viceministerio de Aguas, el país tiene alrededor de 500 plantas de tratamiento en aguas residuales. 

“El ideal es que todos los municipios tengan sistemas de tratamiento de aguas residuales, pero hay municipios tan pequeños que el río de influencia tiene corrientes tan grandes, que el impacto de las aguas negras es menor”, indicó.

Señaló que, en términos de inversión y operación, las plantas de tratamientos de aguas residuales son costosas.

“Puede costar cerca de 500 mil pesos por habitante para construir un sistema de tratamiento de aguas domesticas con tecnología de punta. Sin hay 70 mil habitantes estamos hablando de 30 mil millones de pesos”, reportó.

En ese sentido, hay cerca de 650 municipios, la mayoría rezagados en temas económicos, que no cuentan con un sistema para tratar las aguas negras. 

"Hay municipios que ni siquiera tiene acceso al agua potable y lo que estamos haciendo como Gobierno, es dar prioridad a esos proyectos sociales como el agua potable y el alcantarillado, antes que un sistema para tratamiento aguas servidas", señaló. 

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Colombia tiene la meta de tratar las aguas negras en un 70% para el año 2030, según lo planteado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. 

El viceministerio de Aguas trabaja actualmente en un programa de saneamiento y vertimiento en tres cuencas: río Chicamocha, río Otún y río Chinchiná, invirtiendo 400.000 millones de pesos de forma conjunta con los municipios y corporaciones autónomas regionales.

En este trabajo, también tiene injerencia las Corporaciones Autónomas Regionales (Car) quienes definen para cada río o quebrada, los objetivos de calidad de acuerdo a los usos (domésticos, agricultura, entre otros).

Hugo Valencia, director de Codechocó  y miembro de Asocar (gremio que agrupa a las autoridades ambientales del país) afirmó que el "reto es enorme y se necesitan recursos para ello". 

"Vemos que existen regiones que no cuentan con los recursos económicos para la construcción y operacion de las plantas de tratamiento; uno de ellas es Chocó y para ello es necesario que se articulen las entidades del Estado, encargadas del tema", afirmó. 

Los funcionarios consultados por RCN Radio coincidieron en afirmar que si bien la inversión es alta; en el corto y en el mediano plazo, será más costoso para el país en términos ambientales y de salud no contar con sistemas que traten las aguas negras. 

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