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El biólogo José González Maya estudia los efectos que traería para la región central del país la extinción de esta especie.

Oso de anteojos.
Giovanny Pulido/ Corpochivor.

El oso andino o de anteojos es una especie en vía de extinción que si desaparece por completo de la tierra, se disminuye la calidad y la cantidad de los servicios que ofrecen los ecosistemas que los alberga, según José González, director científico de ProCat Colombia (fundación internacional de conservación de agua y tierra). 

Este oso es reconocido como el 'jardinero de los Andes' porque es el encargado de esparcirlas las semillas que con el tiempo, ayudan a equilibrar el ecosistema donde habita, especialmente en zonas de páramos que abastecen de agua al país. 

El científico colombiano, quien más ha estudiado a los mamíferos en América Latina, explica que cada ser vivo en el planeta cumple un rol. 

Los mamíferos por ejemplo: como el oso de anteojos y el Jaguar (especies a las que ha dedicado mayor tiempo estudio) son los encargados de dinamizar los ecosistemas que los acoge. 

"Los cambios en las dinámicas de los ecosistemas, generalmente, se reflejan en la calidad y la cantidad de los servicios que provee. Entonces,  un efecto directo por ejemplo es: si desaparece el oso andino del páramo de Chingaza (Cundinamarca) va a verse afectada la cantidad y la calidad de agua que recibimos en Bogotá y  así con muchos servicios en los que vamos a ver los efectos directos  cuando desaparezcan estas especies de los ecosistemas", dijo en entrevista con RCN Radio. 

Si bien es difícil y traumático proyectar una fecha en el tiempo sobre la posible desaparición de estas especies, el oso de anteojos o el jaguar (mamíferos emblemáticos del país),  González dice que "sí sabemos que ya se están desapareciendo muchas de sus poblaciones". 

El científico afirmó que la crisis de la biodiversidad en el planeta tiene su debacle no solo en la desaparición de las especies sino en los efectos que genera en los sitios donde viven. 

"Hay muchos lugares de Colombia, sobre todo al occidente de la cordillera de los Andes donde éstas especies ya desaparecieron. Por ejemplo,  en el Caribe colombiano donde solo hay poblaciones muy pequeñas (refiriéndose al Jaguar). Entonces, debemos entender como humanos que al desaparecer las especies estamos afectando también nuestra propia supervivencia", aseguró. 

González realiza en este momento varias investigaciones para dimensionar justamente los efectos de la desaparición de algunos mamíferos de Latinoamérica en la humanidad.

Afirmó que si bien es difícil establecer el número exacto de estos mamíferos en la región, se estima que para el caso del Jaguar quedan solo unos 64 mil. 

Señaló que con los osos de anteojos es difícil determinar cuantos quedan. Sin embargo, "cada vez son menos las poblaciones en los países andinos, pero más evidentes sus efectos en la naturaleza". 

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