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Medio ambiente
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Pixabay / 81349

Los psicólogos e investigadores colombianos Laura Alfonso y Luis Prieto de la Universidad de la Sabana, adaptaron un instrumento para medir barreras de inacción ante la realidad ambiental y climática.  

El Observatorio Pulso del Consumidor de Sinnetic tomó este instrumento para medir en las cinco principales ciudades de Colombia aquellas barreras que impiden la adopción de comportamientos proambientales. 

¿Qué impide tomar acción en favor del ambiente? 

La investigación alrededor de este tema, ha demostrado que hay por lo menos cinco tipologías de barreras frente la adopción de comportamientos pro ambientales: 

1. Tokenismo:  

“Esta es la barrera más frecuente en los colombianos, ya que se asume que el cambio individual es insuficiente para controlar el daño climático o la contaminación, se cree que el cambio debe ser implementado por muchos para que tenga efecto, en otras palabras, se posterga la responsabilidad individual esperando un cambio en el colectivo”, señaló Gabriel Contreras, CEO de Sinnetic. 

Para el caso de Colombia, el 36 % de los entrevistados creen que sus comportamientos proambientales ya hacen la diferencia (Barranquilla es la ciudad donde los consultados se sienten más confiados). 

El 11 % considera que las consecuencias del cambio climático están en el futuro lejano; en Bogotá los consultados piensan que las consecuencias del cambio climático están cercanas. 

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2. Metas conflictivas:  

Esta es la segunda barrera con mayor frecuencia entre los consultados. Aquí, los comportamientos proambientales entran en conflicto con metas individuales de las personas. Para algunos es injusto que los que han contaminado en el pasado pidan a las nuevas generaciones dejar de contaminar, a otros les es difícil no usar enormes cantidades de agua caliente para bañarse o reducir el uso de plástico en los domicilios. 

Para el 29 % de los consultados, adoptar comportamientos pro ambientales implica dejar de hacer cosas que les gusta o qué creen necesitar como duchas largas, uso de plásticos o televisión prendida mientras duermen. Medellín se muestra como la ciudad con mayor apertura a negociar sus necesidades individuales en pro de apoyar la recuperación del medio ambiente. 

3. subestimación del peligro y cambios innecesarios  

Subestimar el riesgo es la tercera barrera a superar en pro de adoptar comportamientos que ayuden a frenar la crisis ambiental en Colombia. Son creencias fundamentadas en la premisa que estos desastres naturales producto del cambio climático ocurrirán en el futuro. La creencia va dé la mano con la idea que tienen las personas sobre la capacidad del planeta de ‘autosanarse’. 

El 28 % de los consultados reportan que anteriormente han hecho esfuerzos en favor del ambiente y en consecuencia no es necesario hacer más aportes, de igual forma, el 20 % piensan que los cambios de comportamiento no son necesarios en el corto plazo ya que no impactan su hábitat. 

4. Falta de conocimiento 

La cuarta barrera para adoptar comportamientos proambientales en Colombia es la falta de conocimiento. Existe gracias a que las personas están confundidas dada la enorme cantidad de información poco atractiva para consumir frente al tema. Hay personas que no saben cómo comenzar un cambio de comportamiento y por lo tanto no se comprometen en un curso de acción determinado. 

El 24 % de los consultados creen que hay mucha información al respecto y este exceso de información no les ayuda a definir cómo actuar frente la crisis ambiental. El 18 % no sabe qué cambios conductuales necesita hacer en concreto para aportar al freno de la crisis. 

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5. Relaciones interpersonales:  

Las relaciones interpersonales, es la quinta barrera a superar en Colombia para adoptar una cultura proambiental. Esta tipología de barreras se basa en la creencia que el grupo social cercano desaprobaría los cambios de comportamiento necesarios para mejorar el ambiente, también acobija la creencia de ser potencialmente excluido de grupos sociales por tener comportamientos ahorradores de agua, bajo con sumo de plástico etc.  

Para el 20 % de los consultados es una preocupación la opinión de sus amigos y cercanos frente a los cambios necesarios para frenar la crisis, no quieren ser percibidos como fanáticos, exagerados o sectarios. Por otro lado, cerca del 19 % de los consultados cree que si adopta comportamientos proambientales o modifica su comportamiento estaría defraudando personas cercanas. 

La preocupación por la desaprobación de los cambios por parte de amigos se presenta con mayor fuerza en Medellín y Barranquilla. Por su parte los consultados en Cali reportan con mayor frecuencia preocupación por defraudar a los demás si adoptan cambios radicales en su comportamiento en pro de mejorar el medio ambiente. 

Fuente

Sistema Integrado Digital

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