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El parque Nacional Natural Los Farallones de Cali es catalogado como uno de los 'pulmones del Pacífico'.

Parque Nacional Farallones de Cali.
Parque Nacional Farallones de Cali.
Parques Nacionales/ Roger Franco Molina.

El Parque Nacional Natural Los Farallones de Cali está en una encrucijada por la minería ilegal de oro en pleno corazón de la reserva, el asentamiento de unas dos mil personas y la protección del agua que fabrica. 

Aunque fue catalogado como parque nacional en 1968 y se delimitó cerca de 200 mil hectáreas para la conservación especialmente del agua, este lugar se encuentra en un momento histórico por que las decisiones que se tomen ahora, redundarán en la escasez o no del líquido en un futuro. 

La mayoría de los habitantes dicen ser campesinos. En el recorrido por el corregimiento Los Andes (parte del parque), nos encontramos a don Víctor Manuel Victoria de unos 70 años, quien montado en su caballo nos contó sobre la vida 'en ese paraíso'.

"Vivo acá hace unos 40 años, me dedico a la agricultura pero antes vivía también de la agricultura. Luego, con el apogeo de la mina trabajé allá", afirmó. 

Don Víctor asegura que recibió hasta dos millones de pesos quincenales por los trabajos en la mina de oro en el parque y agregó que cuando cerraron la mina de oro hace unos años, no pudo seguir trabajando allá. 

"...Para nadie es un secreto que eso sigue abierto todavía. Lo que pasa es que ya no nos dan trabajo a los de aquí; pero de noche vemos como los carros salen y entran del parque", dijo.

Este abuelo de mediana estatura y con las arrugas propias de su edad, manifestó que con lo que ganó en la mina ahorró y ahora vive de sembrar tomate de árbol y mora entre otros y agregó que "ya no se sabe qué hacer con tantas prohibiciones en Los Farrallones". 

"Usted me pregunta si la minería es buena o mala. Yo le digo que es buena para la gente pobre. Acá tenemos mucha necesidades. Acá vive gente humilde. La minería para nosotros es una oportunidad", sostuvo. 

También habló de las prohibiciones del Gobierno en cuanto a las reservas naturales (en este caso en el parque), ya que no se puede sembrar, talar árboles, construir casas. En general, no puede habitar ningún ser humano en este ecosistema, según la ley.

Aunque no siempre las leyes se ajustan a la realidad de un país; los habitantes de varios corregimientos y municipios que pertenecen al parque natural, manifiestan su preocupación por las limitaciones que tienen para realizar actividades de desarrollo. 

Gerardo Martínez es uno de ellos. Afirma que ha vivido todo el tiempo en el parque. Su papá fue 'inquilino', incluso desde antes que lo declararan reserva. 

"Ya no podemos hacer nada; cada vez la cuerda es más delgada y no vemos otras oportunidades. No podemos sembrar, hacer arreglos en las casas, no tenemos acueducto, ni alcantarillado", indicó. 

Juliana Cerón, profesional de Parques Nacionales, explicó que cuando hay actividades de alto impacto como la minería, "se daña la infiltración  de agua e impide todo ese ciclo hidrológico a través del suelo, interrumpiendo los acuíferos y finalmente interrumpiendo la función de retención de agua". 

La minería, la tala de bosques para la siembra o la construcción de casas pone en riesgo la fabricación de agua y encontrarla en Los Farallones de Cali es muy común. Está en cascadas, ríos con una fuerza enorme, quebradas o simplemente se ve brotar desde las montañas. 

No en vano este parque es catalogado como 'el pulmón del Pacífico' , porque abastece de agua a varios municipios y ciudades como Cali. 

-El parque con centro poblado-

Muy cerca de donde hablamos con Don Gerardo, queda un centro poblado con iglesia, colegio y hasta un cementerio en el parque nacional. 

Andrea Campo también habita Los Farallones desde hace unos 30 años. Es casada, tiene un hijo y ahora trabaja desde hace ochos años de guardabosques gracias a un programa de la autoridad ambiental local.

Ella cuenta que antes de ese trabajo, vendía musgo en época de navidad, saqueando literalmante al parque para vivir. 

"Antes de este trabajo no dimensionaba el daño que yo hacía arrancando el musgo para venderlo. Ahora entiendo que todo hace parte de todo; si ocasiono un daño, rompo con un ciclo natural. Es una bendición tener este trabajo", precisó. 

Como Andrea, hay 20 guardabosques más que trabajan en el Parque Farallones de Cali. Ella  dice ser afortunada porque  la mayoría de quienes viven allí, no tienen las mismas oportunidades de trabajo. 

Según  el Gobierno la ocupación de los parques nacionales es uno de los principales problemas de la mayoría de los 59 parques Nacionales que tiene Colombia. 

Aunque la ley permite el asentamiento de comunidades indígenas y afro, deja de lado a los campesinos, población que en su mayoría habita en los parques y  genera una carga ambiental, poniendo en riesgo finalmente la conservación del agua, en este caso, del Parque Nacional Farallones de Cali. 

Parques Nacionales aseguró que se están realizando mesas campesinas con el objetivo de concertar con la comunidad las actividades que se pueden desarrollar dentro del parque de forma sostenible. 

Sin embargo, todo es un reto ya que cada año llegan más y más personas que después de la firma de la paz con la guerrilla de las Farc, presente en esta área durante décadas, quieren volver. 

Fuente

Sistema Integrado de Información

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