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Comentarios, actos, letras de canciones y hasta la misma cultura han conseguido darle fuerza al machismo.

El machismo, aunque con menos intensidad, está más normalizado y opresor que nunca.
El machismo, aunque con menos intensidad, está más normalizado y opresor que nunca.
AFP

Esta nota fue realizada por estudiantes del programa de Comunicación Social de la Universidad de La Sábana. Colaboración de Selena Arana, Mariana Quiza y Tatiana Marta (Universidad de la Sabana)

Las niñas deben jugar a la cocina, mientras que los niños juegan con superhéroes”, es un imaginario generalizado que piensan y repiten algunas personas en el contexto de la sociedad actual. Indiscutiblemente, vivimos en una sociedad patriarcal que ve a la mujer, en muchos casos, de forma inferior a la figura masculina. Es ahí donde los pequeños comentarios o actos permiten que la palabra “micromachismo” tome fuerza y sentido.

Y es que el concepto de 'micromachismo' hace referencia al acto de ser machista, pero debido a que se evidencia en menor intensidad, pasa prácticamente desapercibido. El terapeuta argentino Luis Bonino, fue el primero en definir el término, haciendo referencia a: “pequeñas tiranías, terrorismo íntimo, violencia 'blanda', 'suave' o de baja intensidad (…) machismo invisible o sexismo benévolo”. 

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Eliana Castro, psicóloga con estudios de género, explica el vínculo que tiene esta categoría de machismo con nuestro contexto. “La cultura colombiana es una sociedad patriarcal, lo que lleva a que haya muchísimos micromachismos incorporados en nuestras relaciones cotidianas e interactuar diario”, sostuvo. 

Aquello se asocia con que el problema más grande radica en que las mujeres terminan normalizando estos actos, dado a que pasan casi que desapercibidos.  

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Creer que una mujer, por el solo hecho de serlo conduce mal; o que es una fortuna que una dama tenga un esposo que la ayude en el hogar, son asuntos que, por pequeños que sean, logran que la imagen femenina sea inferior y, más preocupante aun, pueden llegar a tener grandes efectos en la salud física y mental de la mujer. Esto, por ende, reafirma la posición masculina en un plano superior.  

Respecto al lenguaje inclusivo, la lingüista Biviana García dijo: “las realidades que emergen van haciendo que el lenguaje y la lengua tengan que cambiar”. Por eso, estas prácticas machistas deben irse rompiendo poco a poco desde su raíz, para así poder ver un cambio auténtico reflejado en el lenguaje. 

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Si bien es cierto que existen diferentes contextos y culturas que legitiman estos actos machistas, se debe empezar a trabajar en el fortalecimiento de la mujer y su actuar. No porque el contexto machista esté tan arraigado a la cultura significa que se debe seguir normalizando.  

Cabe resaltar que aunque parecen actos pequeños, pueden llegar a tener grandes efectos en la salud física y mental de la mujer. Un ejemplo de esto es que pueden llegar a generar sentimientos de incapacidad y un retroceso a nivel personal.  

En conclusión, más allá de brindar una visibilidad al problema, se debe tener en cuenta que los micromachismos nacen en el uso del lenguaje y por ello, se pasan por alto. Es desde ahí que se debe trabajar para empezar a generar un verdadero cambio a nivel de conciencia ciudadana.  

Audio

[AUDIO] Micromachismos, un fenómeno invisible

0:27 5:25
Fuente

Selena Arana, Mariana Quiza y Tatiana Marta (Universidad de la Sabana)

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