Cargando contenido

Un estudio se aproxima a la respuesta, basándose en la percepción del tiempo.

Un joven 'mochilero' de viaje
Un joven 'mochilero' de viaje
Ingimage (Referencia)

Viajar es probablemente una de las actividades que más generan sensaciones positivas en las personas, pues son espacios que, cuando se hacen especialmente por placer -pues acá no entran los viajes de trabajo-, se asocian a la felicidad.

Desde una pequeña caminata hasta un viaje de horas en avión, existe un fenómeno que algunos se han llegado a preguntar y que, de hecho puede tener mucho sentido. Se trata del tiempo de regreso del viaje, que puede llegar a sentirse mucho más corto que cuando se emprende camino, en especial si es a un destino desconocido.

¿Cómo se puede percibir que dos tiempos, siendo de las mismas distancias, puedan sentirse uno más corto que el otro? Aquí es donde los investigadores han establecido algunas variables sobre la forma en que esta situación tiene de fondo elementos como la subjetividad y al relatividad.

Vea tambiénQuentin Tarantino estará en Colombia

Según los investigadores, en el regreso se hace familiar el camino, razón por la que se sentirá más corto. Expertos de la Universidad de Kyoto, en Japón, hicieron que varias personas caminaran realizando dos de tres rutas y encontraron que aquellos que percibieron que regresaban por un camino ya conocido, experimentaron esa sensación de 'viaje de regreso'.

Otra teoría afirma que el conocimiento del camino puede generar una sobreestimación del mismo. Los investigadores hicieron otra prueba en la que se dijo a las personas que estimaran el tiempo de viaje de tres escenarios distintos, y en algunas casos el viaje se sintió más corto aún cuando los participantes cambiaron de ruta.

Para reforzar la misma investigación, se probó el efecto de anticipación. Sugieren que el viaje, al ser emprendido, resulta distante a la percepción debido a que no se sabe qué esperar o encontrar en el punto destino. 

De interésLa obra que busca preservar el recuerdo de Sergio Urrego

El experimento en este caso hizo que las personas fueran a diferentes destinos, unos con los ojos vendados y otros explicándoles cómo era el lugar al que iban y a qué se dedicarían allí. El resultado fue que los que no tenían referencia tuvieron la percepción de viaje largo y, aunque los otros sabían que podían llegar a un punto determinando, les generaba cierta ansiedad el viaje, así que su percepción también cambió.

¿Cómo ha experimentado usted sus viajes de ida y regreso?

Fuente

RCN Radio

Encuentre más contenidos

Fin del contenido