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Imagen que circula en redes sociales



A una semana de conocerse el terrible caso de Juan Carlos Sánchez Latorre, llamado el “Lobo Feroz” por la violación de al menos 270 niños en Colombia, varias personas que vivieron con él en Venezuela se muestran incrédulas por el accionar del hombre que califican como una persona “normal”.

A finales de 2009 Sánchez Latorre llegó a una residencia en Maracaibo, en el estado Zulia, que tenía en alquiler varias habitaciones de las 20 que había en su interior. La dueña de la casa, que prefirió guardar su nombre por seguridad, contó que el hombre vivió allí por 6 meses, tiempo en el que se llevó muy bien con los otros inquilinos, principalmente con los hijos de estos.

“Una persona limpia, organizada, se iba todos los días a trabajar, muy amable con todas las personas, tanto con los adultos como con los niños. Si era muy simpatizante de los niños no había duda, le gustaba muchos los videos juegos y las figuras, de comics y esas cosas (...) era muy cariñoso con los niños que vivían aquí en la residencia”, relató.

Sin embargo, esa imagen se distorsionó cuando comenzó a retumbar en los medios que este afable personaje era un temido violador en la vecina Colombia, que había estado preso por actos lascivos y que a finales de 2008 la justicia lo dejó libre. Luego de esto se sospecha que viajó a Venezuela.

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“Mi reacción fue, ¡de lo que me salvé, de lo que se salvó un hijo mío!, porque si le hubiese hecho algo a algún hijo mío, que en ese entonces tenían 4 y 5 años, los dos niños, yo me hubiera dado cuenta, porque una violación no se puede ocultar así no más y en un niño de 4 años mucho menos. Sí me impactó, no puedo negarlo. Yo dije, ¡Dios mío viví con un violador! Yo conversaba mucho con él, me pudo haber violado un hijo mío o a mí misma, uno no sabe”, contó con asombro.

Considera que su accionar delictivo se vio detenido debido a que en la casa había “más de 20 personas viviendo entre parejas y niños” lo que considera que “difícilmente él logró de repente hacer algo, si en algún momento lo quiso hacer (...) aquí no podía inventar”.

A pesar de conocer en detalle las atrocidades cometidas por el llamado “Lobo Feroz”, la casera aún duda de las historias macabras de un hombre que consideró su amigo, tanto que lo visitaba en un café internet donde trabajaba poco tiempo después de abandonar la casa.

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“Me preguntas y yo no creo lo que se dice, para mí es algo increíble (...) siempre tuve contacto con él, porque yo iba mucho al cyber y siempre lo veía, quedó la amistad. (...) Se fue voluntariamente, cosa que más bien me afectó, porque yo le tomé cariño, y cuando se fue repentinamente lo extrañé, uno más bien lo extrañó, porque era un inquilino que se portó bien”, expresa con recelo.

No obstante, hoy recuerda dos situaciones particulares que si le generaron duda. La primera es la aparición de una cédula venezolana que poseía Sánchez Latorre. “Me dijo él que esta era la primera residencia a la que llegó en Maracaibo, no sé si será verdad, porque por allí vi circulando una cédula venezolana la cual decía que se la sacó en 2007 y él aquí llegó en 2009, entonces era mentira, no fue esta su primera residencia”.

Y una extraña visita hace tan solo tres meses a la residencia, pero esta vez acompañado. “Conversamos bastante, él y su novia, lo vi muy feliz con su novia, me hizo una invitación a un evento de disfraces. Si me extrañó su visita”, acotó.