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Esta fotografía impresa tomada el 6 de agosto de 1945 por el Ejército de los EE. UU. Y publicada desde el Museo Memorial de la Paz de Hiroshima muestra una nube de hongo de la bomba atómica lanzada por el bombardero B-29 Enola Gay sobre la ciudad de Hiroshima.
Esta fotografía impresa tomada el 6 de agosto de 1945 por el Ejército de los EE. UU. Y publicada desde el Museo Memorial de la Paz de Hiroshima muestra una nube de hongo de la bomba atómica lanzada por el bombardero B-29 Enola Gay sobre la ciudad de Hiroshima.
AFP

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) subrayó en la semana en la que se conmemora el 75 aniversario de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, en Japón, que el riesgo de que el armamento nuclear sea utilizado "ha ascendido a niveles que no se veían desde el final de la Guerra Fría".

Esto se evidencia en la frecuencia de los incidentes militares entre países dotados con armamento nuclear; además, algunos de esos Estados han amenazado explícitamente con usar esas armas; y los acuerdos para eliminar los arsenales atómicos están siendo abandonados, según la denuncia del CICR en un comunicado.

El mundo, además, está "en camino de una nueva carrera de armamento nuclear" con el desarrollo de armas de este tipo, alertó la organización, con sede en Ginebra. 

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"El horror de una explosión nuclear puede parecer historia lejana, pero el peligro de que las armas atómicas sean usadas nuevamente es alto", añadió el presidente del CICR, Peter Maurer, quien pidió a la comunidad internacional que siga negociando para la progresiva eliminación de estos armamentos.

El CICR recordó que sigue habiendo en el mundo más de 14.000 bombas atómicas y que muchas de ellas son decenas de veces más potentes que las arrojadas el 6 y el 9 de agosto de 1945 en Hiroshima y Nagasaki, que mataron al instante a unas 110.000 personas y al menos a 340.000 más en años posteriores, debido a las secuelas de la radiación.

"Armas con consecuencias humanitarias tan catastróficas nunca deben ser vistas como instrumentos para la seguridad", concluyó Maurer. 

Aniversario 75 de los ataques

Este jueves y domingo se cumplirán 75 años desde que una bomba nuclear destruyera gran parte de Hiroshima y luego Nagasaki, en las postrimerías de la II Guerra Mundial.

El 9 de agosto de 1945 vivían en Nagasaki unas 240.000 personas, y de ellas 74.000 murieron por la bomba nuclear y 75.000 más resultaron heridas. Muchos lesionados, según recordó hoy Taue, "todavía continúan sufriendo" por ese ataque.

Pero de las personas que fueron testigos del ataque ya sólo quedan unas 26.000, con una edad promedio que supera los 83 años, por lo que, según el alcalde, "pronto comenzará una era en la que no quedarán sobrevivientes".

Y es que, de acuerdo con el edil, "si no ha habido una tercera bomba que haya destruido una ciudad en estos 75 años ha sido más que nada por la contribución de los sobrevivientes de bombas nucleares (como los de Hiroshima y Nagasaki) que han contado sus historias de lo que pasó".

"Tenemos que prepararnos y estar listos para esa nueva era sin sobrevivientes, por lo que es importante contar con recursos humanos para que puedan llevar la carga hacia las nuevas generaciones", afirmó Taue, de 63 años, alcalde de Nagasaki desde 2007.

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Nuevas víctimas

El pasado 29 de julio, un tribunal nipón reconoció por primera vez como supervivientes de la bomba atómica ("hibakusha") a las víctimas de la "lluvia negra" radiactiva que cayó tras el bombardeo de Hiroshima, y podrán acogerse a ayudas estatales tras 75 años.

El Tribunal de Distrito de Hiroshima falló a favor de un grupo de 84 demandantes y apoyó su derecho a ser reconocidos como "hibakusha" para poder acogerse al sistema estatal que garantiza la gratuidad de gastos médicos a quienes desarrollaron enfermedades y discapacidades por la exposición a la radiación. 

Los demandantes, de entre 75 y 96 años, alegaron haberse visto expuestos a la "lluvia negra" y haber ingerido agua y cultivos contaminados, desarrollando enfermedades como cáncer o cataratas.

Entre 2015 y 2018 solicitaron progresivamente el certificado de "hibakusha", pero les fue denegado. Desde 2015 venían presentando una serie de demandas sucesivas, pero la sentencia de hoy es la primera que reconoce a víctimas de la "lluvia negra" como supervivientes "hibakusha".

Fuente

EFE

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