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Las fuertes restricciones y las medidas de control de los ciudadanos lograron ampliar ya esa cuenta atrás hasta el 9 de julio.

Emergencia en Ciudad del Cabo
El nivel de agua en los embalses, que proveen los grifos de 4 millones de habitantes, podría disminuir un 13 por ciento en menos de tres meses.
Foto: AFP

La intensa reducción del consumo de agua por los ciudadanos permitió ampliar hasta julio el margen que la urbe sudafricana de Ciudad del Cabo tiene hasta quedarse sin agua corriente por la extrema sequía, informaron hoy las autoridades locales.

"El reducido consumo que mantienen los habitantes de Ciudad del Cabo es la razón principal por la que podemos celebrar este logro esta semana", señaló en un comunicado Mmusi Maimane, líder de la opositora Alianza Democrática (DA), gobernante en la región del Cabo Occidental.

A principios de este año, las estimaciones apuntaban a que la turística ciudad, la segunda más poblada de Sudáfrica, tendría que interrumpir el servicio normal de agua en marzo.

Las fuertes restricciones y las medidas de control de los ciudadanos lograron ampliar ya esa cuenta atrás hasta el 9 de julio.

El objetivo es evitar el denominado 'día cero' -en el que el nivel de las presas llegaría al 13,5 % y el servicio normal de agua se interrumpiría en la mayor parte de las zonas residenciales-, de modo que el agua corriente dure hasta la próxima temporada de lluvias (que va de abril a octubre, aunque en ocasiones las precipitaciones se retrasan incluso hasta junio).

El día cero se sitúa ya, por tanto, dentro del periodo del año en el que se deberían producir nuevas precipitaciones.

Maimane apuntó que aunque aún no se ha llegado a la marca deseable de un consumo de agua máximo de 450.000 litros en total al día, este es un nuevo "paso alentador".

"Todos debemos continuar usando menos de 50 litros al día para que el día cero se retrase aún más y pueda ser completamente derrotado", instó Maimane.

La sequía ya ha sido declarada desastre nacional por el Gobierno central, lo que implica que se destinarán recursos especiales para combatir esta contingencia y dar asistencia los afectados.

El fenómeno tiene un carácter inusual ya que no solo deriva de la grave escasez de precipitaciones que caracterizó la pasada temporada de lluvias, sino de que los niveles de lluvias fueron también particularmente bajos durante los dos años previos.

Según los expertos, es una situación sin precedentes, lo que ha despertado numerosas teorías sobre su relación con el cambio climático. 

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