Cargando contenido

Ahora en vivo

Seleccione la señal de su ciudad

New York Times
New York Times
AFP

El equipo editorial del diario estadounidense The New York Times publicó su visión sobre el nuevo episodio de perfilamientos y chuzadas a más de 130 personas en Colombia, entre opositores políticos, figuras públicas y periodistas, por parte del Ejército nacional. 

La reacción surge con dos razones de base; una de ella es que dentro de los perfilados por las unidades de inteligencia del Ejército colombiano se encuentra Nicholas Casey, corresponsal del diario estadounidense en Colombia quien, como lo recuerda la editorial, "causó un gran revuelo hace un año cuando informó que el jefe del Ejército colombiano había ordenado a las tropas que duplicaran el número de delincuentes y militantes que mataban o capturaban, orden que recordaba los excesos de las décadas de conflicto del ejército contra los grupos rebeldes y paramilitares". 

Pero también se destaca la molestia por el uso de recursos que el gobierno de Estados Unidos ha designado para la lucha en Colombia contra el terrorismo y, principalmente, el tráfico de drogas, para "viejas prácticas" como el espionaje, sobre todo, si es contra la misma prensa estadounidense. 

Lea aquí: General (r) Nicacio Martínez, a interrogatorio por escándalo de "chuzadas"

"El hecho de que los recursos suministrados por los Estados Unidos para combatir el contrabando de drogas a los Estados Unidos se utilizaran para espiar a los reporteros estadounidenses es especialmente molesto. El Pentágono también debe abordar la forma en que vigila su ayuda", señala el editorial. 

Para el equipo editorial del prestigioso diario, las nuevas revelaciones ponen en juego la condición de Colombia como uno de los principales aliados de Estados Unidos en la región, y sugiere al gobierno del presidente Iván Duque, que ha condenado la vigilancia secreta y ha ordenado al ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo investigar las labores de la inteligencia, ser radical con su Ejército. 

"Por su propio bien y por su futuro, Colombia necesita asegurarse de que su Ejército se atenga a estrictas reglas de comportamiento (...) La propia credibilidad del señor Duque también está en juego". 

Y la publicación va más allá al señalar un accionar incoherente. "Colombia necesita abordar no sólo las malas conductas de sus militares cuando son expuestas por la prensa, sino también la cultura del abuso y la sensación de estar por encima de la ley que siguen infectando al ejército. No tiene mucho sentido denunciar las violaciones de los derechos humanos y, al mismo tiempo, designar a un oficial con el historial del General (Nicacio) Martínez Espinel para dirigir el ejército". 

Presión de EE.UU. vs "malas y viejas conductas"

El diario también reflexiona sobre la necesidad de que Colombia no regrese a "las guerras civiles que asolaron el país durante al menos medio siglo", sin importar qué tan "exasperante" o cuán urgente sea la presión de la administración de Trump por la lucha contra grupos rebeldes o el tráfico de drogas. 

"El gobierno de Trump ha ejercido una fuerte presión sobre Colombia para que tome medidas enérgicas (...)  frente a los grupos armados ilegales y las bandas de delincuentes, la mayoría de ellos vinculados al cultivo ilícito de coca y al tráfico de drogas" que han seguido siendo un flagelo importante incluso tras la firma del acuerdo de paz de 2016.

"Pero a pesar de los 10.000 millones de dólares de ayuda estadounidense, la lucha ha mostrado pocos progresos", señala el NYT.  

"Las tierras dedicadas al cultivo de coca han aumentado constantemente y, según las Naciones Unidas, las bandas mataron a 86 líderes comunitarios y 77 ex miembros del grupo guerrillero que firmó el pacto de paz con el Estado. Esta pobre demostración es una razón plausible por la que el Ejército se esforzaría mucho por mostrar resultados. Y aunque no está claro quién ordenó la operación de vigilancia, de la que el gobierno colombiano y los altos mandos del ejército insisten en que no sabían nada, no es difícil entender por qué al menos algunos elementos del ejército querrían vigilar a quienes los vigilan". 

Le puede interesar: No tenemos respuesta sobre quienes ordenaron perfilamiento y 'chuzadas': FF.MM.

El editorial de todas formas se expresa poco sorprendido con la noticia, sobre todo, del uso de equipos de vigilancia estadounidenses que eran para luchar contra guerrillas y traficantes de drogas, para espiar a quienes no deben. 

"Los viejos hábitos no mueren fácilmente, por lo que hay algo tristemente no sorprendente en la noticia (...) Es muy posible que un objetivo importante fuera ocultar que la lucha era sucia y que no iba especialmente bien". 

Fuente

Sistema Integrado de Información

Encuentre más contenidos

Fin del contenido.