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Para el domingo 11 de marzo, serán movidas 36 mesas, que funcionaban en 19 puestos de votación.

Colombianos en Venezuela
Foto: RCN Radio

La migración de puestos de votación tradicionalmente habilitados en Venezuela dificulta la participación de los colombianos en las elecciones legislativas, en especial a los que residen en el oriente y sur del país.

Para el próximo domingo 11 de marzo, serán movidas 36 mesas, que funcionaban en 19 puestos de votación, hasta varios consulados ubicados en distintos estados.

Los colombianos que votaban en la ciudad de Porlamar, capital del estado Nueva Esparta, en una isla al oriente de Venezuela, deberán tomar un avión o un ferry para poder llegar a la ciudad de Puerto La Cruz, en el apartado estado Anzoátegui donde está ubicado el Consulado habilitado para el sufragio.

Para los colombianos que votaban en el puesto de votación ubicado en San Fernando de Apure, en el fronterizo estado Apure al sur de Venezuela, ahora tendrán que hacerlo en el Consulado de Puerto Ayacucho, en el vecino Amazonas, lo que significaría un viaje por carretera de al menos cinco horas.

Los cambios quedaron establecidos en una resolución de la Comisión Nacional para la Coordinación y Seguimiento del Proceso Electoral y representan en promedio largos recorridos para algunos colombianos que residen en los estados Zulia, Táchira, Mérida, Apure, Monagas y Anzoátegui.

La votación que arrancó el pasado 5 de marzo ha transcurrido con normalidad en los 15 consulados de Colombia en Venezuela. Uno de ellos en Caracas, donde ya varios colombianos han sufragado como Aracelis Tovar, quien calificó el proceso como “fácil” y “rápido” y que además recomienda a sus connacionales, que para que la votación fluya mejor lleguen con su escogencia clara.

Alberto Castrillón, colombiano que residen en la capital venezolana consideró “complicadito” el sufragio argumentando que “no hay mucha información”. Ante esto dijo que se demoró alrededor de “10 minutos (...) porque uno tiene que preguntar y buscar a alguien que lo ayude”.

Opinión contraria a la de Ruben Darío Ramírez, quien también ejerció su derecho al voto bajo “buenas indicaciones de lo que uno debe hacer” y consideró el proceso “calmado, armonioso y en paz”. 

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