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El Ejército egipcio, que al parecer mantiene detenidos al derrocado presidente y a miembros de gabinete, cumplió con su amenaza de sacar del poder a Mursi en 48 horas por supuestamente no cumplir con las exigencias del "pueblo".

En un discurso televisivo, el general Abdel Fatah al Sisi, jefe del ejército y ministro de Defensa, anunció que suspendieron la Constitución y decidieron organizar elecciones presidenciales anticipadas.

El discurso del general provocó una explosión de alegría en la plaza Tahrir de El Cairo, donde hacía días miles de manifestantes exigían la renuncia de Mursi.

"Se instalará un comité encargado de examinar las propuestas de enmiendas constitucionales", dijo el general Sisi.

Durante este período se formará un gobierno integrado por "todas las fuerzas nacionales" y "con plenos poderes", dijo el general Sisi.

Cuatro partidarios del presidente egipcio Mohamed Mursi, derrocado por un golpe militar, murieron en enfrentamientos con militares y policías en la ciudad de Marsa Matrouh, noroeste de Egipto, indicaron los servicios de seguridad.

Otras diez personas resultaron heridas por un grupo de hombres armados, partidarios de Mursi, contra la sede de los servicios de seguridad de esa ciudad de la costa mediterránea, cercana a la frontera libia.

Por su parte, el presidente del Tribunal Constitucional Supremo, Adli Mansur, jurará este jueves como nuevo jefe del Estado egipcio ante la Asamblea General de esa instancia judicial, informaron fuentes oficiales, luego de que las Fuerzas Armadas destituyeran al presidente electo Mohamed Mursi.

'Golpe de Estado'

El derrocado presidente Mursi denunció un "auténtico golpe de Estado". "Las medidas anunciadas por el jefe de las fuerzas armadas representan un auténtico golpe de Estado, rechazado categóricamente por todas las personas libres de nuestro país", declaró Mursi en su cuenta de Twitter.

Depuesto por el Ejército como jefe de Estado, Mursi pidió a los altos mandos militares y a los soldados que cumplan con la Constitución y la ley y no respondan al "golpe" (de Estado).

Asimismo, les reclama "preservar el pacifismo, el servicio y evitar el derramamiento de sangre egipcia".

En su página de Facebook, el depuesto presidente indicó que "todos afrontarán su responsabilidad ante Dios, el pueblo y la historia", después de que las Fuerzas Armadas lo sustituyeran como presidente por el jefe del Tribunal Constitucional.

Júbilo

Una explosión de júbilo inundó la plaza Tahrir tras el anuncio del Ejército egipcio. Cientos de miles de personas se concentraron en la céntrica plaza ondeando banderas de Egipto y bajo el ensordecedor ruido de los fuegos artificiales.

La emoción se desbordó en Tahrir, que también fue el epicentro de la revolución que desbancó del poder al presidente Hosni Mubarak en 2011.

Los opositores cantan el himno nacional y canciones patrióticas en señal de alegría, mientras algunos apuntan con rayos láser hacia los helicópteros militares que sobrevuelan la plaza.

"Llevábamos tanto tiempo esperando este momento que ahora que ha ocurrido es emocionante. A Egipto le espera un futuro mejor", dijo la joven Joyce Saman, de 23 años.

En las cercanías del palacio presidencial de Itihadiya, los opositores congregados corean lemas contra el gobierno de los Hermanos Musulmanes y saludan la decisión de las Fuerzas Armadas con gritos y aplausos.

Las calles de la capital se han llenado de coches, cuyos conductores tocan las bocinas al unísono, al tiempo que comparsas de personas han salido a pie a festejar la caída de Mursi.

Mientras tanto, la escena es radicalmente distinta en la plaza de Rabea al Adauiya, en el barrio cairota de Ciudad Naser.

Allí los simpatizantes de Mursi que habían acudido para expresar su apoyo al islamista deambulan en silencio y han dejado de levantar banderas.

También se escuchan gritos de "Ilegítimo", en alusión a la decisión de las Fuerzas Armadas de sustituir a Mursi por el presidente del Tribunal Constitucional.

Los opositores han protagonizado desde el domingo pasado multitudinarias manifestaciones para pedir la renuncia de Mursi y la convocatoria de elecciones presidenciales anticipadas, lo que había sido rechazado por el islamista, que ha defendido en todo momento su legitimidad democrática.

El mundo, preocupado, pide volver rápidamente al proceso democrático en Egipto

Estados Unidos y numerosos países mostraron su preocupación después de que el ejército derrocara al presidente islamista de Egipto Mohamed Mursi y desearon una rápida vuelta del país al proceso democrático.

El presidente estadounidense, Barack Obama, se mostró "profundamente preocupado" pocas horas después de la destitución de Mursi y urgió el rápido retorno de un gobierno civil electo en Egipto.

Obama anunció que pediría a las agencias y ministerios pertinentes estudiar las "implicaciones" legales que la nueva situación plantea para la ayuda que Washington entrega anualmente a Egipto y que, en virtud de la ley estadounidense, no puede ser enviada a un país donde se produjo un golpe de Estado.

Washington también ordenó la evacuación de su embajada en El Cairo.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó el miércoles de "preocupante" la intervención del ejército para derrocar al presidente egipcio Mohamed Mursi, aunque consideró "legítimas" las reivindicaciones de los manifestantes.

"Por tanto, será esencial reforzar rápidamente el orden civil de acuerdo con los principios de la democracia", añadió.

Por su parte, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, condenó el derramamiento de sangre y pidió un rápido retorno a la democracia.

"Apremio a todas las partes a que vuelvan rápidamente al proceso democrático, incluida la celebración de elecciones presidenciales y parlamentarias libres y limpias y la aprobación de una constitución", dijo.

Reino Unido pidió calma en Egipto después de que el ejército derrocara al primer presidente civil elegido democráticamente. Los británicos evitaron hablar de un "golpe de Estado", aunque se pronunciaron contra la intervención del ejército para cambiar el régimen.

A pesar de su preocupación por los acontecimientos del miércoles en Egipto, Reino Unido pidió a todas las partes que muestren "la aptitud para dirigir y la visión necesarias para restaurar y renovar la transición democrática de Egipto".

El jefe de la diplomacia francesa, Laurent Fabius, aseguró que Francia tomó "nota" del anuncio en Egipto de nuevas elecciones.

Francia "desea que se establezcan los plazos en el respeto a la paz civil, al pluralismo, a las libertades individuales y a los logros de la transición democrática para que el pueblo egipcio pueda elegir libremente a sus dirigentes y su futuro", añadió.

El gobierno brasileño informó que sigue con "preocupación" la "grave situación" en Egipto y llamó a un diálogo sin violencia para una solución institucional a esa crisis.

Canadá hizo un llamamiento para que se produzca "un diálogo constructivo" entre todas las partes en Egipto, después del derrocamiento de Mursi.

"Canadá pide a todas las partes en Egipto calma, evitar la violencia y entablar un diálogo constructivo", dijo Rich Roth, portavoz del ministro de Relaciones Exteriores.

El rey Abdalá de Arabia Saudita felicitó al nuevo dirigente egipcio, Adly Mansur, que dirigirá la transición política en su país.

En un telegrama de felicitación, citado por la agencia oficial Spa, el rey se dirige a Mansur, actual presidente del Tribunal Constitucional, como "el presidente de la República árabe de Egipto hermana", antes incluso de prestar juramento.

Sudán aseguró que espera que "la paz y la estabilidad prevalezcan" en Egipto, su país "hermano", indicó la agencia Suna.

Por su parte, Amnistía internacional pidió al ejército egipcio que "haga todo lo que esté en su mano para preservar los derechos humanos y la seguridad de todos en Egipto sean cuales sean sus opiniones políticas".