Cuatro policías turcos murieron el lunes al explotar una bomba colocada en una carretera en el sureste del país, un ataque atribuido a los separatistas kurdos, informó la prensa local. La explosión tuvo lugar en el distrito de Silopi, en la provincia de Sirnak, fronteriza con Irak y Siria, según la agencia de noticias privada Dogan. Se produjo poco después de que Estambul fuera blanco de dos ataques, uno contra el consulado de Estados Unidos y otro contra una comisaría. A la vez, un soldado turco murió cuando milicianos kurdos atacaron con lanzacohetes un helicóptero militar en el distrito de Beytussebap, según Dogan. El ejército turco respondió con una operación aérea, bombardeando la zona con helicópteros Cobra. Los ataques entre las fuerzas de seguridad turcas y el ilegalizado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) se intensificaron desde el 20 de julio, cuando un atentado suicida atribuido al Estado Islámico contra partidarios de la causa kurda dejó 32 muertos en el sur del país. Ankara lanzó acto seguido una campaña contra el grupo yihadista en Siria y el PKK en el norte de Irak y el sur de Turquía. Hasta ahora, la operación se ha centrado sobre todo en atacar las posiciones del PKK.