El presidente de Estados Unidos, Donald Trump llega este jueves a Davos, donde la élite económica mundial se pregunta si el mandatario defenderá su política proteccionista o si, por el contrario, tratará de congraciarse con los asistentes al foro suizo.

Los cerca de 3.000 participantes al encuentro, entre ellos 70 jefes de Estado o de Gobierno y 38 responsables de grandes organizaciones internacionales, deberán esperar hasta el viernes para escuchar el discurso del multimillonario estadounidense.

"Este viaje se basa en el programa 'Estados Unidos primero' ('America First'), pero" este "implica trabajar con el resto del mundo", aseguró el secretario del Tesoro estadounidense, Steven Mnuchin.

"El presidente Trump defiende los intereses estadounidenses del mismo modo que los otros dirigentes defienden los suyos", añadió.

La visita de última hora del presidente y de sus colaboradores se convirtió en un quebradero de cabeza para los equipos de la Casa Blanca, que tuvieron que buscar los escasos alojamientos que seguían disponibles en los nevados valles suizos, mientras la administración estadounidense lidiaba con una parálisis presupuestaria.

"Voy a viajar pronto a Davos, en Suiza, para contarle al mundo lo maravillosa que es América y lo bien que le va. Nuestra economía despega ahora y, con todo lo que hago, esto sólo puede ir a mejor. ¡Nuestro país al fin está ganado de nuevo!", tuiteó Trump poco antes de dirigirse a la base aérea de Andrews, en las afueras de Washington, de donde partió rumbo a Suiza.

El dirigente estadounidense se entrevistará en Davos con la primera ministra británica Theresa May, en un momento en el que la "relación especial" entre Washington y Londres está en horas bajas.

También se reunirá con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y con el presidente de Ruanda, Paul Kagame.

- 'En la boca del lobo' -

La llegada de Trump, el primer presidente estadounidense que acude al Foro Económico Mundial desde Bill Clinton, suscita sentimientos encontrados.

Su reciente reforma fiscal, que redujo fuertemente el tipo de imposición de las empresas, los buenos resultados de Wall Street y el sólido crecimiento de Estados Unidos pueden agradar a los grandes banqueros y directivos de empresas.

Pero su discurso proteccionista y sus declaraciones polémicas sobre temas geopolíticos sensibles contrastan con el tono muy consensual apreciado en Davos, donde las mesas redondas sobre los beneficios del libre comercio alternan con las iniciativas caritativas.

"No es precisamente una audiencia bien dispuesta" para recibir a Trump, considera William Allen Reinsch, del Center for International and Security Studies. Según él, decir que Trump "se mete en la boca del lobo es una buena metáfora".

Podría darse un gran contraste respecto a la cálida acogida que tuvieron dirigentes como el presidente francés, Emmanuel Macron, o el primer ministro canadiente, Justin Trudeau, que reclamaron una globalización más justa, capaz de reducir las crecientes desigualdades en el mundo.

"He hablado con él (Trump) por teléfono y le he recomendado vivamente que viniera a Davos para explicar su estrategia y empaparse en este ambiente, confrontarse a otras ideas, estar con nosotros en este multilateralismo un tanto informal", declaró Macron en una entrevista para la radiotelevisión suiza RTS.

Entonces, ¿qué traje vestirá el presidente estadounidense el jueves y el viernes? ¿El del exhombre de negocios que sabe hablarle a las empresas? ¿O el del dirigente hosco que había sorprendido en septiembre a la Asamblea General de la ONU?

Algunas iniciativas recientes de su administración sugieren que seguirá fiel a su política proteccionista, como el anuncio el lunes de importantes tasas sobre determinadas importaciones de productos asiáticos, como los paneles solares chinos.

"Hace mucho tiempo que hay guerras comerciales. Pero la diferencia es que ahora las tropas estadounidenses van al frente", declaró el secretario de Comercio estadounidense Wilbur Ross el miércoles.

 

Por: AFP