Cargando contenido

Foto AFP

En momentos en que Corea del Norte muestra una distensión con su vecino del sur, Estados Unidos logró este martes en Vancouver mantener la presión al máximo sobre Pyongyang por sus ambiciones nucleares, en un encuentro criticado por China.

El gobierno de Donald Trump y 19 países aliados acordaron endurecer la "interdicción marítima" contra Corea del Norte para evitar que evada a través del contrabando las sanciones impuestas por su programa nuclear, según dijo el secretario de Estado, Rex Tillerson.

No obstante, ninguna medida concreta fue anunciada.

Tras una reunión del grupo de Vancouver en esa ciudad canadiense, Tillerson dijo que los aliados no desean interferir con el transporte marítimo legítimo, pero advirtió que deben tomarse medidas para evitar la transferencia de mercancías entre barcos en alta mar.

El llamado Grupo de Vancouver está conformado por 20 países que lucharon en la Guerra de Corea de 1950-53. Incluye a Australia, Gran Bretaña, Francia, India, Japón, Filipinas y Corea del Sur.

Tillerson pidió a los grandes ausentes de la cita, Rusia y China -que al no integrar el grupo no fueron invitados-, la implementación "completa" de las sanciones adoptadas por la ONU contra Pyongyang. Igualmente aspiró a una "mejora en las operaciones de prohibición marítima" en el mar de Japón con el fin de cortar los suministros de Corea del Norte.

"Debemos aumentar el costo del comportamiento del régimen hasta que Corea del Norte venga a una mesa de negociaciones creíble", cuyo objetivo sea su "desnuclearización completa, verificable e irreversible", señaló Tillerson.

Dijo no obstante que "nuestra unidad y nuestra causa común con otros en la región, como China y Rusia, permanecerán intactas pese a los frecuentes intentos de dividirnos", aseguró.

La reunión en Vancouver desató la cólera de Pekín y Moscú, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y actores clave en las negociaciones con Pyongyang.

"Las partes más importantes en la península coreana no han participado en la reunión, así que no creo que el encuentro sea legítimo ni representativo", dijo el martes Lu Kang, portavoz de la diplomacia china.

El jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, criticó el lunes a "los estadounidenses y a sus aliados", afirmando que quieren "imponer sus puntos de vista basándose exclusivamente (...) en el ultimátum" y "sin reconocer la realidad de un mundo multipolar".

En una conversación telefónica este martes, el presidente chino Xi Jinping le dijo a su homólogo estadounidense Donald Trump que la situación en la península vivía actualmente "una evolución positiva", en referencia al diálogo entre las dos Coreas.

Xi insistió en que "todas las partes tienen que unir sus esfuerzos para que perdure la distensión actual, que no se ha logrado fácilmente y creó las condiciones necesarias para retomar las conversaciones de paz".

Ambos líderes expresaron su esperanza en que ese diálogo coreano "pueda alentar un cambio en la actitud destructiva de Corea del Norte", según la Casa Blanca.

- "Una visión ingenua" -

La reunión de dos días en Vancouver se produjo en medio de cierto alivio de las tensiones en la península coreana, luego de que el Norte y el Sur se reunieran por primera vez en dos años y Pyongyang aceptara enviar atletas a los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang.

Se trató de "una señal alentadora", dijo la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá Chrystia Freeland. También remarcó: "No aceptaremos que Corea del Norte sea una amenaza nuclear contra el mundo".

En tanto, su par surcoreana, Kang Kyung-Wha, estimó que "los dos instrumentos", unas "sanciones severas" y la mano extendida deben ir a la par. Una estrategia que, dijo, "comenzó a dar frutos", como lo muestra la participación de Corea del Norte en los Juegos de Pyeongchang.

Respaldando los llamados estadounidenses, el ministro de Relaciones Exteriores de Japón, Taro Kono, advirtió, sin embargo, contra toda tentación de bajar la guardia. Sin mencionar directamente a Seúl, dijo que sospecha que el régimen de Kim Jong-Un quiere "abrir una brecha entre países 'duros' y los que no son tan duros".

"Algunos afirman que hace falta recompensar a Corea del Norte por su participación en el diálogo intercoreano", dijo.

"Se trata de una visión muy ingenua", porque "Corea del Norte justamente quiere ganar tiempo para seguir sus programas nucleares y balísticos", previno.

Tras la multiplicación, el año pasado, de lanzamientos de misiles balísticos por parte de Core del Norte, la tensión es palpable en la región.

Cuatro días después de una falsa alarma difundida en Hawái, la cadena de televisión japonesa NHK publicó este martes por error en su sitio en internet una alerta anunciando que Pyongyang acababa de lanzar un misil y recomendando a la población que buscara refugio.

 

Por: AFP