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El acuerdo deberá pasar por procedimientos legales en los dos países antes de ser firmado.

Donald Trump y Xi Jinping
AFP

Estados Unidos renunció a imponer un nuevo paquete de aranceles a bienes chinos por 160.000 millones de dólares como parte de un primer acuerdo con Pekín, según dijo este viernes el presidente Donald Trump. 

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Los aranceles, que iban a ser impuesto el próximo domingo 15 de diciembre, "no serán impuestos por el hecho de que llegamos a un acuerdo", dijo Trump en Twitter luego de que Pekín anunció el pacto sobre la guerra comercial entre las mayores economías mundiales.

Trump dijo que se mantendrán los actuales aranceles de 25% a productos chinos importados por 250.000 millones de dólares los cuales quedan pendientes para una segunda fase del acuerdo junto a aranceles de 7,5% por otras importaciones por 120.000 millones de dólares.

"Fase uno"

El Gobierno chino anunció que el país asiático y Estados Unidos llegaron a un acuerdo parcial para mitigar el conflicto comercial que enfrenta a ambas potencias desde el año pasado.

El viceministro de Comercio, Wang Shouwen, afirmó este viernes en rueda de prensa que las dos partes han llegado a un acuerdo de 'primera fase' que aborda temas como la transferencia de tecnología, la propiedad intelectual, la expansión del comercio y el establecimiento de mecanismos para la resolución de disputas, entre otros.

Asimismo, Estados Unidos se compromete a retirar por fases los gravámenes que ambas partes se han ido imponiendo durante la disputa, según un comunicado publicado por la agencia oficial Xinhua.

Otros capítulos tratan la compra de productos agrícolas, servicios financieros, tasas de cambio y transparencia y la expansión del comercio, según la información.

El acuerdo deberá pasar por "procedimientos legales" en los dos países antes de ser firmado, añadió Wang, quien rechazó dar más detalles sobre el proceso de reducción de aranceles o sobre el volumen de compras de productos agrícolas estadounidenses al que se haya podido comprometer China.

El comunicado insiste en que el acuerdo se basa en los principios de la "igualdad y el respeto muto", y que "sirve a los intereses fundamentales de los chinos, de los estadounidenses y de la gente de todo el mundo".

"El acuerdo está en línea con las política chinas de reforma y apertura y sus necesidades de promover un desarrollo económico de alta calidad. Ayudará a fortalecer la protección de la propiedad intelectual, mejorará el entorno empresarial, ampliará el acceso al mercado chino y salvaguardará mejor los derechos e intereses legales de las empresas, incluidas las extranjeras, en China", asegura.

También añade que el pacto, fruto de arduas negociaciones, es "propicio" para fortalecer la cooperación entre los dos países y asegura que "conducirá a resolver las diferencias en el campo económico y comercial".

Asimismo, señala que es propicio para mejorar la confianza del mercado global, estabilizar las expectativas de los mercados y crear un buen ambiente para la actividad económica en todo el mundo.

No en vano, las tensiones comerciales entre las dos mayores economías mundiales, que comenzaron el año pasado, han tenido profundas consecuencias mundiales.

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En sus últimas previsiones de crecimiento mundial, publicadas en octubre, el Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajaba sus proyecciones de expansión al 3 % este año, dos décimas menos que en julio, lastradas por las dudas que ha generado esta disputa.

Fuente

AFP y EFE

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