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El Congreso de EE.UU. no quedó al margen del caso.

Pentágono en EE.UU.
Pentágono en EE.UU.
AFP

El Pentágono buscó distanciarse del presidente, Donald Trump, ante acusaciones que señalan que el mandatario lo usa con fines políticos, y después de controvertidas declaraciones del secretario de Defensa, Mark Esper, y el despliegue de militares alrededor de la Casa Blanca. 

En un país donde se venera a los militares, el jefe del Pentágono, Mark Esper, ha expresado su preocupación al declarar que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley deben "dominar el campo de batalla" para reponer el orden, en medio de un estallido de protestas contra la brutalidad policial, el racismo y la desigualdad social exacerbados por la crisis del Covid-19.

Esper y el jefe del Estado Mayor estadounidense, el general Mark Milley, acompañaron a Trump cuando éste caminó hasta la iglesia de Saint John, un edificio emblemático cercano a la Casa Blanca, que había sufrido daños el día anterior al margen de una manifestación. 

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El secretario de Defensa estaba en la primera fila de funcionarios, cerca de Trump, cuando el Presidente fue fotografiado frente a la iglesia con una biblia en la mano, minutos después de que las fuerzas de seguridad dispersaran a manifestantes que protestaban pacíficamente ante la Casa Blanca golpeándolos y lanzando gases lacrimógenos. 

El general Milley apareció caminando con su uniforme militar detrás de Trump, en un video con tintes electorales. Todo eso ha causado consternación en la oposición demócrata y entre exmilitares.

"Estados Unidos no es un campo de batalla. Nuestros ciudadanos no son el enemigo", tuiteó el exgeneral Martin Dempsey, exjefe del Estado Mayor. 

Un alto funcionario del Pentágono aseguró que al hablar del "campo de batalla", Esper no tenía motivos ocultos, y que el exsoldado solo estaba hablando en "jerga militar". 

En cuanto a la presencia de Milley detrás del Presidente en una salida de la Casa Blanca evidentemente política, al parecer fue involuntaria, agregó el alto funcionario en condición de anonimato. 

El mandatario les dijo "que quería ver a las tropas desplegadas afuera", explicó esa fuente, que aseguró que ni Esper ni Milley "sabían que la policía había decidido despejar" el área.

"Jerga militar"

El influyente presidente del Comité de Fuerzas Armadas de la Cámara de Representantes, Adam Smith, se mostró preocupado  por el liderazgo "autocrático" de Trump y por "cómo afecta el juicio de la jerarquía militar". 

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"El papel del ejército estadounidense en el mantenimiento del orden en el territorio está limitado por la ley", recordó. 

De hecho, una ley prohíbe recurrir a soldados en activo para misiones de mantenimiento del orden, excepto si se produce una insurrección.

Fuente

AFP

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