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El ataque en Nueva Zelanda es una de los más cruentos de los últimos años.

El lamentable hecho se registró en el municipio de Palmira (Valle).
El lamentable hecho se registró en el municipio de Palmira (Valle).
Colprensa

El atentado contra dos mezquitas el viernes en Nueva Zelanda es, con diferencia, el peor ataque contra musulmanes en un país occidental, y recuerda, si se confirma la pista de la extrema derecha, la matanza perpetrada por el neonazi Anders Breivik en Noruega en 2011.

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Otros ataques antimusulmanes 

- El 29 de enero de 2017, en Canadá, un hombre de 27 años abrió fuego contra fieles reunidos para la última oración del día en la mezquita de Quebec. Murieron seis musulmanes y otros 35 resultaron heridos. 

El atacante, Alexandre Bissonnette, un estudiante que presentaba ideas nacionalistas pero que no estaba afiliado a un movimiento, fue detenido. En febrero de 2019, fue condenado a cadena perpetua, sin posibilidad de liberación antes de 40 años.

Esta matanza, calificada de "atentado terrorista" por el primer ministro, Justin Trudeau, era hasta hora el peor ataque contra un lugar de culto musulmán en Occidente. 

- El 19 de junio de 2017, en Reino Unido, un galés de 48 años arrolló con una camioneta a un grupo de fieles que salían de la oración nocturna del Ramadán, cerca de la mezquita de Finsbury Park, en el nordeste de Londres. Balance: un muerto y 12 heridos. 

El autor, Darren Osborne, empujado por un odio personal contra los musulmanes y que se radicalizó en las semanas precedentes al ataque, fue condenado a cadena perpetua en febrero de 2018. 

Extrema derecha: el precedente Breivik

- El 22 de julio de 2011, en Noruega, Anders Behring Breivik, de 32 años, cometió una doble matanza que dejó 77 muertos. Mató a ocho personas al hacer estallar una bomba de 950 kilos en Oslo, cerca de la sede del gobierno, y abatió a otras 69, en la pequeña isla de Utoya, a unos 40 km de la capital, donde jóvenes del Partido Laborista celebraban un campamento de verano. 

Breivik disparó durante más de una hora contra más de 600 participantes. La mayoría de sus víctimas fueron adolescentes.

Detenido ese mismo día, fue condenado a 21 años de cárcel, una pena que podría ser prolongada indefinidamente. 

En junio de 2018, la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH) desestimó su denuncia en la que afirmaba que sus condiciones de detención eran "inhumanas".

Desde su detención, Breivik no cesa de reivindicar sus opiniones extremistas, incluso haciendo el saludo nazi ante los jueces o jurando "combatir" por el nazismo "hasta (su) muerte".

Este hombre, de origen noruego, islamófobo y antimarxista, explicó en un manifiesto, publicado en internet el día de los hechos, que había pasado varios años preparando su proyecto. Se presentaba como cristiano conservador, "expuesto durante décadas al adoctrinamiento multicultural".

Tras los ataques a las mezquitas en Nueva Zelanda, la primera ministra noruega Erna Solberg habló de "dolorosos vínculos con nuestra propia experiencia el 22 de julio, el momento más difícil desde la guerra para Noruega".

"Esto demuestra que el extremismo todavía prospera en numerosos lugares", añadió Solberg.

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Fuente

AFP

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