El expresidente peruano Alberto Fujimori (1990-2000) goza hoy de su libertad después de 12 años, tras el indulto humanitario otorgado por el mandatario Pedro Pablo Kuczynski, en medio de duras críticas, así como el respaldo de sus simpatizantes. Fujimori, de 79 años, vuelve a vivir en libertad en su país, después del indulto que le otorgó Kuczynski en Noche Buena, sólo tres días después de que una facción del fujimorismo en el Congreso lo salvó de la destitución por presuntos vínculos con la empresa brasileña Odebrecht. El exmandatario fue detenido en 2005 en Chile, a petición de la Justicia peruana que lo procesaba por las matanzas de La Cantuta y Barrios Altos, además de varios casos de corrupción. Desde ese año, Fujimori estuvo en prisión en ese país y luego fue extraditado a Perú, donde fue condenado en 2009 a 25 años de cárcel como autor mediato (con dominio del hecho) de las matanzas de 25 personas en La Cantuta (1992) y Barrios Altos (1991) perpetradas por el grupo militar encubierto Colina. Sin embargo, el indulto recibido por el expresidente ha generado una ola de protestas entre los familiares de las víctimas de las referidas matanzas, defensores de los derechos humanos, organizaciones sociales, partidos políticos e incluso excolaboradores del actual Gobierno. Fujimori está alojado en una lujosa casa de 1.900 metros cuadrados, con cinco dormitorios, baños con jacuzzi, piscina y estacionamientos para cuatro vehículos, cuyo alquiler bordea los 5.000 dólares mensuales. La residencia, rodeada de amplios jardines, está en un condominio cerrado en la urbanización La Estancia, en el exclusivo distrito de La Molina, y el acceso quedó además restringido por un contingente policial antidisturbios. Ayer, después de que llegara a la casa con su hijo Kenji, un grupo de manifestantes se reunió para protestar contra la presencia del exmandatario en el lugar y llamaron a marchar el próximo jueves en Lima contra el indulto. La activista Gisella Ortiz, hermana de uno de los estudiantes desaparecidos de la universidad La Cantuta en 1992, expresó que "tras farsa de enfermedad grave, se va el delincuente Fujimori a disfrutar como si nada". "Te habrás beneficiado indebidamente de un ilegal indulto pero eso no quita tu responsabilidad en muertes y corrupción de los 90. #IndultoEsInsulto", escribió Ortiz en su cuenta de Twitter. El abogado Carlos Rivera, defensor de los deudos de ambas matanzas, expresó que la salida de Fujimori de la clínica Centenario, donde fue internado por la presunta gravedad de sus males, fue "todo un milagro gracias a PPK (iniciales de Kuczynski)". Rivera recordó que la clínica nunca informó de los males que aquejaron a Fujimori los 12 días de su internamiento y que estos hechos serán comunicados a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la sesión de febrero próximo en la que evaluarán el indulto otorgado al exmandatario. El legislador Marco Arana, del izquierdista Frente Amplio, afirmó que "con el indulto negociado, PPK abrió las puertas para la impunidad", mientras que la excandidata presidencial Verónika Mendoza, del movimiento izquierdista Nuevo Perú, dijo que las imágenes de Fujimori libre "son puñaladas en el corazón de la democracia y la dignidad nacional". Para el secretario general del partido fujimorista Fuerza Popular, José Chlimper, "en el pasado, Fujimori supo ganar la paz repetidas veces. La paz contra los terroristas, la paz económica contra el dragón de la hiperinflación". "Hoy, reivindicado con una justa libertad, gozará de la paz de su familia y amigos", afirmó Chlimper en su cuenta de Twitter. El ministro de Educación, Idel Vexler, defendió a Kuczynski de la decisión adoptada al asegurar que "tuvo la valentía" de indultar a Fujimori, algo que "otros presidentes no la tuvieron". Vexler agregó que hay respetar el dolor y la molestia de los familiares de las víctimas y de aquellos que se oponían al indulto, aunque aseguró que "hay amplios sectores de la población que opinan que ya le correspondía" su excarcelación. En 2013, el expresidente Ollanta Humala rechazó el indulto a Fujimori solicitado por sus hijos bajo el argumento de que no tenía una enfermedad grave que pusiera en peligro su vida. EFE