El fiscal general estadounidense, Jeff Sessions, enfrenta hoy a la Comisión de Inteligencia del Senado en una audiencia de alto riesgo para la Casa Blanca, ya que será interrogado sobre sus relaciones con funcionarios rusos y el despido del exdirector del FBI James Comey.

Sessions será el funcionario de más alto nivel en prestar declaraciones ante esta comisión a raíz de la controversia sobre la eventual colusión de la campaña de Donald Trump con Rusia en las elecciones presidenciales del año pasado.

Esta audiencia ocurre escasos días después del explosivo testimonio que Comey ofreció ante la misma comisión y que generó un terremoto político en la capital estadounidense.

Esa expectativa se traslada ahora a Sessions en un contexto de gravedad política tan extrema que no se descarta que el secretario de Justicia y fiscal general prefiera mantenerse en silencio ante determinadas preguntas.

"Dependerá de la amplitud de las preguntas", dijo el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, respecto a la posibilidad de que Sessions opte por no responder. "Hacer hipótesis en este momento es prematuro".

La Comisión de Inteligencia del Senado conduce una de las varias investigaciones en marcha en el país sobre el supuesto papel desempeñado por Rusia durante las presidenciales en las que resultó victorioso Trump.

Sessions ya se declaró impedido de participar de cualquier forma en una investigación sobre el mismo asunto que realiza el Departamento de Justicia, para la cual se designó a un fiscal especial independiente, Robert Mueller.

Controversia que no se disipa

Durante toda la campaña de 2016, Sessions, que fue uno de los primeros legisladores en apoyar la candidatura de Trump, mantuvo contactos con funcionarios rusos, incluyendo reuniones que ocultó a los senadores durante las audiencias para su confirmación.

La interminable controversia que se instaló como una sombra negra sobre la Casa Blanca había surgido ya durante la campaña con el pirateo informático al Comité Nacional del Partido Demócrata.

Más tarde, miles de correos electrónicos del comité de campaña de la candidata demócrata Hillary Clinton fueron distribuidos en el sitio web WikiLeaks.

A fines de 2016, diversos órganos de inteligencia estadounidenses afirmaron -con diverso grado de certeza- que Rusia estaba por detrás de esas operaciones para ayudar a Trump a ganar.

Ese escándalo se vio apoyado en diversos contactos que personas ligadas a la campaña de Trump mantuvieron con altos funcionarios rusos, alimentando las sospechas.

Como director del FBI, Comey conducía una investigación que centró sus atenciones en el general Michael Flynn, quien fue nombrado asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

Flynn había mantenido conversaciones con un alto diplomático ruso ya antes de asumir su cargo, y posteriormente ocultó a sus superiores esos contactos.

En mayo, Trump despidió a Comey alegando que la investigación sobre Rusia era una "nube" que el FBI era incapaz de disipar.

Por AFP