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Embarazo
Pixabay

Para acceder a la fertilización in vitro y otros métodos de reproducción asistida en Estados Unidos, el único requisito es poder pagar el tratamiento.

No sucede lo mismo en muchos otros países, incluido Francia, donde se definió que en septiembre el parlamento debatirá un proyecto de ley para otorgar a mujeres solteras y parejas de lesbianas acceso a esos procedimientos por primera vez. En ese país, la PMA (Procreación Médicamente Asistida) solo está autorizada para las parejas heterosexuales.

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En Estados Unidos también se es libre para usar cualquier técnica disponible, como la congelación de óvulos, restringida en Francia por razones médicas pero común en EE.UU. desde hace una década entre treintañeras solteras o que no se sienten preparadas para tener hijos.

Si la ley en plenaria del parlamento es aprobada, tal como prometiera en su campaña electoral el presidente francés Emmanuel Macron, Francia se sumará a otros diez países de la Unión Europea que aceptan la reproducción asistida para esos casos como en Bélgica, Reino Unido, Dinamarca, Finlandia, Irlanda, Luxemburgo, Holanda, Portugal, España y Suecia.

Se está rindiendo

Con casi 43 años, Laura "quizá jamás" será madre. Desde hace cinco años, esta francesa soltera ha fracasado en todos su intentos de reproducción asistida en el extranjero y ahora, endeudada y cansada, está a punto de tirar la toalla.Lo cierto es que aunque esta ley sea aprobada, para Laura ya será demasiado tarde.

En 2013, con el "reloj biológico corriendo", decide buscar ayuda en el extranjero. Laura dice "pensar ante todo en el bienestar del niño" y busca entre sus amigos un donante, pero el proyecto no funciona. Y la adopción, para una mujer soltera, implica un largo tiempo de espera y es siempre improbable.

Es cuando Laura opta por acudir a dos clínicas en Bélgica. "Había dos años de espera en la primera, y dada mi edad, me aconsejaron que renunciara. En la segunda me dijeron que no ayudaban a las mujeres solteras", explica.

La mujer francesa se decide entonces por una clínica en Elsendorp, en Holanda, donde el niño puede llegar a conocer el nombre de su progenitor, un criterio importante para ella. "Fui como si acudiera a una entrevista de trabajo, pues estaba acostumbrada a ser juzgada en Francia. Pero la acogida fue maravillosa, muy humana"

Sin embargo había un problema: las fecundaciones in vitro (FIV) se hacen a cuentagotas, y otra vez Laura fue puesta en lista de espera. Después de más búsquedas, al final tuvo la suerte de hallar un ginecólogo en Francia que acepta ayudarla y completar el proceso, aún cuando éste no era legal en el país.

Los inicios son muy prometedores, con cuatro embriones obtenidos. Pero la continuación será mucho menos feliz: ninguno de los intentos genera un embarazo, y el último de ellos termina con un aborto espontáneo.

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La mujer ha gastado más de 15.000 euros, de los cuales 11.000 pidió prestado con el pretexto de que deseaba adquirir un carro. Francia, un país históricamente católico que hoy es una república laica, tiene una visión ética en la que prima la "dignidad" sobre la "libertad": uno no puede hacer todo lo que quiera con su cuerpo en nombre de la libertad, a diferencia de las legislaciones anglosajonas, más permisivas al respecto.

Según los sondeos, la opinión francesa parece mayoritariamente favorable a la ampliación de la PMA. Según el instituto Ifop, 64% de los franceses son favorables a que "las parejas de mujeres lesbianas puedan recurrir a la PMA", pero al mismo tiempo un 55% "no considera justificado privar de un padre a un niño nacido de una PMA", en el caso de mujeres solteras o parejas lesbianas.

Fuente

AFP

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