El hijo menor del exgobernante, el popular legislador Kenji Fujimori,renunció a las filas del partido Fuerza Popular.

Keiko y Kenji Fujimori.
Keiko y Kenji Fujimori.
AFP

El fujimorismo, la mayor fuerza política de Perú, sufrió un cisma lentamente incubado que forzará su reordenamiento de cara a las próximas elecciones, apenas dos meses después de que el expresidente Alberto Fujimori saliera de prisión.

El hijo menor del exgobernante de ancestros japoneses, el popular legislador Kenji Fujimori, renunció el jueves a las filas del partido Fuerza Popular (derecha populista), que dirige su hermana Keiko y que él mismo había ayudado a fundar en 2011.

"Es un cisma. Ya es una ruptura definitiva, esto se veía venir. Él ha escogido el momento más conveniente políticamente (...). Yo creo está encaminado a fundar un nuevo partido", dijo el analista Alfredo Torres, director de la encuestadora Ipsos.

Kenji, de 37 años, renunció un día después de que el exjefe de la constructora brasileña Odebrecht en Perú, Jorge Barata, revelara a fiscales peruanos que había aportado 1,2 millones de dólares a la campaña electoral de Keiko en 2011. El empresario también confesó que dio dinero a campañas del mandatario Pedro Pablo Kuczynski y de sus tres antecesores en el sillón presidencial.

"El sacrificio de tantas personas por el fujimorismo en todo el Perú, hoy se ve empañado por unos pocos. No dudo de mi hermana, pero el partido ya no tiene autoridad moral", argumentó Kenji, el legislador más votado en las últimas dos elecciones peruanas, al anunciar su renuncia en Twitter.

 

Pugna por la liberación del padre 

Los desacuerdos públicos entre los hermanos comenzaron hace un año y medio, pero se agudizaron en diciembre cuando Kenji lideró a 10 legisladores fujimoristas que, desobedeciendo una orden del partido, se abstuvieron en una votación en el Congreso y evitaron así que Kuczynski fuera destituido.

Tres días después, Kuczynski indultó a Alberto Fujimori, de 79 años, quien cumplía una condena de 25 años de prisión por dos matanzas perpetradas durante su gobierno (1990-2000).

El perdón presidencial fue un triunfo personal de Kenji, pues Keiko no se había esmerado en conseguir el indulto por temor a que su padre le disputara el liderazgo político, según los analistas.

"El desencadenante de la crisis fue la decisión de Keiko de postergar la liberación de su padre y querer que se quede (preso) hasta el año 2021 para no comprometer sus ansias electorales", dijo  el sociólogo e historiador Nelson Manrique.

"Kenji ha tenido la oposición abierta de Keiko y su grupo. Esto terminó con un cisma", agregó.

Keiko, de 42 años, fue candidata presidencial en 2011 y 2016, perdiendo en balotajes ante Ollanta Humala y Kuczynski, y está bajo investigación de la fiscalía por los aportes de Odebrecht.

Kenji es el político mejor evaluado por los peruanos, con 48% de aprobación, según un sondeo de Ipsos publicado en febrero.

 

"Tendrá que definir un perfil" 

En las últimas semanas, 13 legisladores, encabezados por Kenji, renunciaron o fueron marginados de la bancada parlamentaria de Fuerza Popular, pero siguieron perteneciendo al partido.

Aunque se mantiene como principal fuerza política en Perú, con estas marginaciones el partido de Keiko perdió la mayoría absoluta que poseía en el Congreso, con la que había mantenido contra las cuerdas a Kuczynski desde el inicio de su mandato.

La renuncia de Kenji sugiere que pretende armar un partido propio y eventualmente competir por la presidencia de Perú en 2021 frente a Keiko.

Kenji "va tener que formar un nuevo partido (...), es una tarea larga. El padre lo apoya a él porque fue el que lo sacó de la cárcel y Keiko no tenía ninguna intención de liberarlo", indicó Torres.

Manrique, de su lado, destacó sobre Kenji que "es posible que aumente el número" de sus partidarios en el Congreso y que "tiene un respaldo en las encuestas auspicioso, así que las próximas elecciones serían su objetivo".

"Hay una guerra abierta entre hermanos", pero "ha sido una sorpresa descubrir que ya no existe un caudal (político) propio de Alberto Fujimori", sino de sus hijos, expresó.

"Los hechos han demostrado que Keiko ha tenido un caudal político propio. Kenji es una construcción originaria del fujimorismo de Alberto Fujimori: se mueve mediáticamente y dice lo que la gente quisiera escuchar. Cuando forme su partido tendrá que definir un perfil", agregó Manrique.

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