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Ecuador y la UE participan en calidad de observadores y representantes del Grupo de Contacto Internacional sobre Venezuela (GCI).

Sesión del Grupo de Lima en Chile
Sesión del Grupo de Lima en Chile
Cortesía: Cancillería de Colombia

La reunión de Santiago de Chile persigue tres objetivos: "hacer todo lo posible para que ingrese la ayuda humanitaria a Venezuela"; "seguir fortaleciendo todos los instrumentos de la presión internacional diplomática, económica, política", y "ampliar este Grupo y buscar más coordinación y más unidad con el Grupo de Contacto", que incluye a los países de la Unión Europea.

Así lo señaló el presidente chileno Sebastián Piñera, al reunirse con los cancilleres que asisten a la cita, antes de la sesión a puerta cerrada de este lunes. El encuentro cuenta con la presencia de Efraín Baus, subsecretario ecuatoriano de América Latina y el Caribe, y Christian Leffner, secretario general adjunto para asuntos Económicos y globales de la Unión Europea, quien sostendrá una videoconferencia con los asistentes.

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"Es necesario que el Grupo de Lima avance hacia una nueva fase y redoble su trabajo para conseguir que nuevos actores internacionales se sumen a la presión contra la dictadura", dijo por su parte el canciller chileno Roberto Ampuero, en la antesala de la reunión.

Ecuador y la UE participan en calidad de observadores y representantes del Grupo de Contacto Internacional sobre Venezuela (GCI), del cual también intervienen Uruguay, Costa Rica y Bolivia, éste último país aliado del gobierno de Nicolás Maduro.

Tras ser lanzado en Montevideo en febrero pasado, este grupo fijó un plazo de 90 días para promover elecciones presidenciales como una salida pacífica a la crisis política en Venezuela.

Los países de la UE que participan del GCI son Alemania, España, Francia, Holanda, Italia, Portugal, Reino Unido y Suecia, todos a favor también de una salida democrática.

Chile, uno de los países más críticos del gobierno de Nicolás Maduro y de los primeros en reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela, hizo un primer acercamiento mediante su canciller, quien participó de la última reunión del GCI en Ecuador en marzo pasado como 'un puente' entre el GCI y el Grupo de Lima.

Salida Pacífica

La cita en Santiago se produce en medio de la creciente crisis humanitaria y económica de Venezuela, que ha provocado la migración de más de 3,7 millones de personas.

Según el FMI y el Banco Mundial, la inflación de Venezuela alcanzará este año 10 millones  por ciento, mientras que el país sufrirá la pérdida de una cuarta parte de su PIB.

El empeoramiento de la crisis elevó especulaciones sobre una eventual acción militar. Recientemente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a reafirmar que todas las opciones estaban sobre la mesa.

El domingo, tras una gira por Chile, Paraguay y Perú, el secretario de Estado de Estados Unidos Mike Pompeo, lanzó una nueva descarga de críticas y amenazas contra el gobierno de Maduro, pidiendo que se reabra la frontera con Colombia para que los venezolanos puedan recibir ayuda esencial.

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"Maduro debe saber que estamos vigilando y nuestro apoyo no va a flaquear. Los actores democráticos en Venezuela no serán disuadidos", dijo Pompeo, que visitó a países afines a sus políticas.

Opción militar es por ahora descartada por el Grupo de Lima. 

El Canciller chileno, Roberto Ampuero reiteró que "la política del Grupo de Lima es muy clara con respecto a que busca una solución democrática, una solución política, una solución no violenta para la tragedia por la que está atravesando el pueblo de Venezuela".

Agregó que "nosotros articulamos nuestros esfuerzos para ayudar al pueblo venezolano a restablecer la democracia, un Estado de Derecho, respeto a los Derechos Humanos y respeto de las libertades individuales", según cita el comunicado del ministerio de exteriores de Chile. 

Por su parte,  el presidente de Chile, Sebastián Piñera, sugirió al Grupo de Lima buscar una mayor unidad con el Grupo de Contacto sobre Venezuela auspiciado por la Unión Europea, aunque rechazó la opción de reabrir el diálogo entre la oposición y el régimen de Nicolás Maduro.

"Creo que es muy importante buscar ampliar este Grupo y buscar más coordinación y más unidad con el Grupo de Contacto. Si hay dos grupos que tienen los mismos objetivos, los mismos principios, unamos fuerzas", dijo Piñera en un desayuno con los cancilleres y autoridades de los países del Grupo de Lima.

El presidente chileno recordó que hay "otros grupos" que buscan "el camino del diálogo", una opción que, en su opinión, se ha ejercido en Venezuela durante demasiado tiempo sin obtener resultados.

"Reabrir el diálogo con un dictador es hacerle ganar tiempo y postergar la causa de la recuperación de la libertad, la democracia y los derechos humanos en Venezuela", advirtió.

Piñera elogió el trabajo y la presión realizada por el Grupo de Lima, formado por una docena de países latinoamericanos, pero consideró que hay que dar "pasos adicionales" para conseguir resultados tangibles.

"Nuestra sugerencia es hacer todo lo que sea posible para que ingrese la ayuda humanitaria, porque es un tema, literalmente, de vida o muerte para muchos habitantes en Venezuela", señaló.

También instó a fortalecer la presión internacional a nivel diplomático, económico y político para que cada día sea más duro "para la dictadura permanecer en el poder".

"Estoy convencido de que los días del dictador están contados y no son muchos. Hay muchos factores que juegan en esa dirección, en primer lugar la firme voluntad del pueblo venezolano por recuperar su democracia, y la solidaridad internacional es cada día mayor", añadió.

Fuente

EFE Y AFP

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