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El país de 30 millones de habitantes volvió a quedar a oscuras el pasado lunes.

Juan Guaidó
Juan Guaidó
AFP

Venezuela entró este miércoles a un tercer día de apagón masivo que sumió en la angustia a sus habitantes, convocados por el líder opositor Juan Guaidó a una nueva jornada de protesta el próximo sábado.

El servicio se mantenía intermitente en Caracas y otras regiones, tras una nueva falla registrada en la madrugada del miércoles que según el más reciente comunicado del Gobierno afectó la recuperación de 85% del servicio lograda hasta la noche del martes.

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La caída fue "producto de la inestabilidad derivada del ataque", añadió el reporte, que reitera que el apagón resultó de un incendio en la hidroeléctrica Guri, del cual el presidente Nicolás Maduro culpa a la oposición. Guri genera 80% de la electricidad del país.

El Gobierno no dio un estimado de la afectación actual ni de cuándo se normalizará la situación.

El caos, en tanto, continuaba por la suspensión del bombeo de agua, la parálisis del transporte incluido el metro de Caracas y la afectación parcial de las comunicaciones y la banca electrónica, vital por la escasez de efectivo que genera la hiperinflación.

Ante ello, Guaidó, reconocido como presidente interino por más de 50 países, convocó para el sábado a una protesta nacional.

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"Cada vez que a usted le falte la luz, el agua, el gas, el transporte, no es momento de acostumbrarse, es momento de exigir nuestros derechos", afirmó Guaidó.

El desespero es palpable. "Sales y no sabes ni siquiera si llegas a tu casa, si consigues para comer, y ahora la luz y el agua, nada, estamos viviendo lo más desagradable que se ha podido vivir en Venezuela", se lamentó Mildred Tejeras, ama de casa de 48 años.

El país de 30 millones de habitantes volvió a quedar a oscuras el lunes, casi 20 días después de sufrir el peor apagón de su historia que paralizó el país durante una semana.

"La mercancía se daña, no hay agua, el transporte casi no funciona, no hay comunicación, yo no sé lo que pasa con mi familia, la inseguridad se agrava", fustigó Néstor Carreño, encargado de una pizzería que debió cerrar.

Fuente

AFP

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