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La familia de Savita Halappanavar, quien estaba embarazada de siete semanas, dijo que ella había solicitado varias veces que se le permitiera terminar su embarazo porque sufría dolores severos en la espalda y pérdidas.

El marido de la mujer, Praveen Halappanavar, afirmó que los médicos le negaron la posibilidad de abortar argumentando que Irlanda era un país católico romano y que el feto todavía estaba vivo.

Savita Halappanavar, de 31 años, falleció el 28 de octubre a raíz de una septicemia que desarrolló tras perder el embarazo.

El aborto es ilegal en Irlanda excepto cuando la vida de la madre -y no su salud- está en riesgo.