Es una ciudad clave para las tres grandes religiones monoteístas. Para los judíos, por ejemplo, es la ciudad más sagrada y su historia se remonta a diez siglos antes de Cristo. En el libro de los Salmos hay muchas alusiones a la ciudad y a la lucha del rey David por preservarla y mantenerla.

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Para los cristianos, Jerusalén es una ciudad en la que Jesús predicó y en la que se escenificaron varios de los capítulos más sobresalientes que son narrados en la Biblia, especialmente en los Hechos de los Apóstoles, incluida la Última Cena.

Y para el islamismo, es clave porque se le conserva una de las tres ciudades sagradas, junto con La Meca y Medina, y es un lugar al que Mahoma visitó en un vuelo nocturno y de allí ascendió a los cielos, según lo narrado en diversos textos sagrados.