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Boris Johnson en la cumbre del G7
AFP

El primer ministro británico, Boris Johnson, confesó este lunes que la cumbre del G7 de Biarritz no mejoró su optimismo sobre la eventualidad de encontrar un acuerdo de salida de su país de la Unión Europea (UE).

"Apenas soy más optimista", dijo el "premier" británico al término de la cumbre que reunió en la localidad del suroeste francés a los líderes de los siete países más ricos del planeta.

Johnson, que durante la cumbre que comenzó el sábado pasado mantuvo encuentros con diferentes líderes europeos y con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, señaló que la salida negociada "va a ser difícil".

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"Hay un desacuerdo profundo", indicó el primer ministro, que centró el principal punto de discordia en la situación de la frontera entre las dos Irlandas.

Para Johnson, la solución del desacuerdo "depende exclusivamente de la voluntad" de los otros miembros de la UE de "abandonar" el acuerdo alcanzado entre Bruselas y el anterior Ejecutivo británico de Theresa May, en particular en lo que se refiere a la las relaciones entre Irlanda e Irlanda del Norte.

Bruselas se ha mostrado en numerosas ocasiones reacia a renegociar ese acuerdo, lo que puede abocar al Reino Unido a que la salida de la UE, prevista para el próximo 31 de octubre, sea no negociada.

Reino Unido debe pagar la factura del brexit

La Comisión Europea insistió hoy en que es esencial que el Reino Unido honre los compromisos financieros que hizo como Estado miembro a través de la "factura" del brexit para empezar "con buen pie" la nueva relación, tras su salida del bloque comunitario.

El primer ministro británico, Boris Johnson, amenaza con retener parte de esos 39.000 millones de libras (alrededor de 43.000 millones de euros), si la UE no realiza concesiones favorables a Londres en el acuerdo del brexit, que se mantiene bloqueado a la espera de una solución para la salvaguardia irlandesa que rechaza el Reino Unido, informó este sábado la prensa británica.

Bruselas considera que hay tres capítulos claves que deben quedar sellados antes de emprender cualquier negociación sobre la futura relación entre la UE y el Reino Unido: los derechos de los ciudadanos británicos en el continente y viceversa, la factura del divorcio y una solución factible para evitar una frontera dura en la isla de Irlanda.

Johnson se opone en principio a un brexit sin acuerdo, pero ha advertido que, si la UE no le ofrece una alternativa a la salvaguardia irlandesa, el Reino Unido saldrá igualmente del bloque comunitario cuando se acabe la actual prórroga a las negociaciones.

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Esa cláusula obligaría a que la región británica de Irlanda del Norte se mantuviera integrada en las estructuras comunitarias para evitar una aduana y una frontera económica con la República de Irlanda.

Fuente

EFE

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