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El caso Odebrecht implica en Perú a la primera plana política del país por los sobornos pagados entre 2005 y 2014.

Pedro Pablo Kuczynski, presidente de Perú.
Pedro Pablo Kuczynski, presidente de Perú.
AFP

El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, reiteró este viernes su inocencia ante la comisión parlamentaria que investiga el caso Lava Jato en Perú, consistente en los sobornos de constructoras brasileñas a funcionarios peruanos, cuyos miembros interrogaron al mandatario por sus vínculos con Odebrecht.

Tras una comparecencia en la que declaró como testigo durante ocho horas en el Palacio de Gobierno de Lima, Kuczynski aseguró que respondió a todas las preguntas que le hicieron los congresistas "con apertura democrática y transparencia".

"Estoy dispuesto y siempre lo estaré a colaborar en las investigaciones con la plena convicción que no cometí actos indebidos durante mi ejercicio profesional, ni antes ni ahora", escribió Kuczynski en Twitter al término de la sesión.

El mandatario ratificó ante los parlamentarios que no se benefició de los 782.000 dólares que su consultora Westfield Capital, fundada en Estados Unidos, facturó a Odebrecht entre 2004 y 2007, cuando al mismo tiempo ejercía entonces de ministro en el Gobierno del expresidente Alejandro Toledo (2001-2006).

Kuczynski sostuvo de nuevo que no interfirió en la actividad de su empresa mientras ocupaba un cargo público y reiteró que en ese tiempo hubo "una muralla china" con su amigo Gerardo Sepúlveda, empresario chileno que durante esa época administró Westfield, según explicaron los congresistas de la comisión Lava Jato.

Los parlamentarios también interrogaron al presidente por numerosas transferencias bancarias por las que recibió 1,8 millones de dólares procedentes de Westfield, que a su vez había sido destinataria de partidas de empresas del grupo Odebrecht, según un informe de la unidad de inteligencia financiera (UIF).

La declaración de Kuczynski ante la comisión Lava Jato se dio seis días antes de que el pleno del Congreso debata y vote una moción para destituirlo por sus nexos con Odebrecht, el próximo jueves 22 de marzo, el segundo intento de la oposición para despojarlo de su cargo en apenas tres meses.

El mandatario aceptó recibir a la comisión en diciembre, un día antes de que se votara la primera moción para destituirlo, ya que en los meses anteriores se había negado en rotundo a acudir a las citaciones e incluso llegó a calificar de "circo" al grupo parlamentario.

Tras salvarse en diciembre del primer intento de vacancia, Kuczynski indicó que declararía ante la comisión Lava Jato después de que la Fiscalía tomara declaración al exdirector de Odebrecht en Perú Jorge Barata, lo que ocurrió pasado viernes 16 de marzo.

En su testimonio, Barata ratificó que Odebrecht financió de manera irregular las campañas electorales de la mayoría de los candidatos a la Presidencia de Perú y especificó que apoyó con 300.000 dólares la candidatura de Kuczynski en las presidenciales de 2011.

El caso Odebrecht implica en Perú a la primera plana política del país por los sobornos pagados entre 2005 y 2014 y las donaciones irregulares con las que supuestamente financiaron campañas de los principales líderes políticos y candidatos a la Presidencia. 
 

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