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AFP



En menos de siete meses, la izquierda rumana ya hizo caer a dos primeros ministros, siendo Mihai Tudose el último hasta la fecha que se vio obligado a dimitir tras un conflicto con el hombre fuerte de su Partido Social-demócrata (PSD), Liviu Dragnea.

"Me retiro con la cabeza alta", declaró Tudose, de 50 años, tras una reunión de urgencia en Bucarest de los responsables del PSD, en la que estos le retiraron su apoyo. Tudose precisó que no se quedaría en el cargo durante la interinidad.

Esta dimisión se produce la víspera de una visita histórica en Rumanía del primer ministro japonés, Shinzo Abe, que debía ser recibido el martes por Tudose, en el marco de una gira en Europa del Este del jefe de gobierno nipón.

Vencedor de las elecciones legislativas de diciembre de 2016, Dragnea no pudo postularse al puesto de primer ministro debido a una condena de dos años de cárcel en suspenso por fraude electoral. Pero conserva el control del partido, al precio de reiteradas desavenencias con los jefes de gobierno.

Durante una reciente entrevista en televisión, Tudose acusó de manera implícita a Dragnea de tomar decisiones sin consultar a los demás responsables del partido.

Extitular de la cartera de Economía en dos gobiernos anteriores, Tudose fue propuesto para el puesto de primer ministro por Dragnea en junio.

Las relaciones entre ambos, tensas desde hace meses, se deterioraron todavía más estos últimos días, cuando Tudose pidió la dimisión de la ministra del Interior, Carmen Dan, cercana a Dragnea, luego de un caso de pedofilia que salpicó a la policía.

Con el apoyo de Dragnea, Dan ignoró este llamado a renunciar de sus funciones, incluso si el jefe del gobierno había indicado claramente que ya no podía trabajar con ella y la acusara de haberle "mentido".

"La conclusión de la reunión fue que no podemos continuar así, ya que hay una situación de conflicto entre el partido y el gobierno, así como en el seno de propio gobierno", señaló Dragnea el lunes.

Hace tres meses, Tudose ya provocó el enfado de Dragnea al imponer por propia iniciativa una reorganización ministerial.

- 'El guión se repite' -
Dragnea por su parte ya hizo caer en junio al gobierno del social-demócrata Sorin Grindeanu, que se volvió "demasiado independiente" para su gusto.

"A pesar de las diferencias, el guión se repite", considera el redactor jefe del sitio de información HotNews.ro, Cristian Pantazi, que menciona "el conflicto entre Liviu Dragnea, que quiere controlar el gobierno, y un primer ministro (Grindeanu o Tudose), que rechaza obedecer todas sus órdenes".

Preguntado por los periodistas, Dragnea consideró el lunes haber "tomado dos malas decisiones" de primeros ministros, y aseguró que no volvería a cometer el mismo "error". Los social-demócratas se reunirán el martes por la mañana para proponer un nuevo jefe de gobierno.

La salida de Tudose debe ser aprobada formalmente por el presidente de centroderecha Klaus Iohannis.

A raíz de las reiteradas crisis políticas en el seno de la mayoría, Iohannis expresó en octubre sus dudas sobre la "capacidad del PSD para gobernar", e insinuó que podría rechazar encargar a un nuevo miembro de este partido formar el gobierno.

El PSD, heredero del antiguo partido comunista, que volvió al poder en diciembre de 2016 con una clara mayoría, provocó una ola de protestas sin precedentes en Rumania el invierno pasado cuando intentó suavizar la legislación anticorrupción. Ante las grandes manifestaciones, el gobierno dio marcha atrás.

Esta mayoría aprobó sin embargo en diciembre una polémica reforma de la justicia que hace temer, según sus detractores, una reducción de la independencia de los magistrados y una restricción de las prerrogativas de la Fiscalía Anticorrupción (DNA).

Juzgado actualmente por abuso de poder en un caso de empleos ficticios, Dragnea es sospechoso además de desvío de fondos europeos. Su bienes fueron embargados.

AFP