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Por Andreina Flores

Venezuela cumple hoy 67 días de protesta de calle contra el gobierno de Nicolás Maduro, un período que ha dejado como saldo al menos 63 fallecidos, más de 1000 heridos y alrededor de 3000 detenidos.

Pero al mismo tiempo hay también una Venezuela que se toma un respiro, un país que disfruta un trago, una película, un rato en la piscina.

El equipo de RCN Radio hizo un recorrido por hoteles, bares y teatros para constatar que los venezolanos también agregan color y disfrute a sus vidas.

Llegamos al llamado Bar de Orlando, en el este de Caracas, donde la fiesta comienza desde temprano. Allí preguntamos a la gente si es posible bailar y tomarse una cerveza mientras hay represión y muerte, puertas afuera.

Nos encontramos a Fernando, de 45 años, quien responde lo siguiente: “siempre debe haber un espacio para distraerse y liberar un poco el estrés. Yo estoy aquí tomándome unos traguitos con el compañero aquí, hablando de la situación del país, pasando un rato agradable”. 

Si viajamos un poco más allá, nos encontramos de cara al turismo que también intenta seguir adelante. Para nuestra sorpresa, los grandes hoteles en las playas del estado Vargas están a reventar. No hay habitaciones disponibles.

Vale destacar que una noche en ese rango de hospedaje equivale a 6 salarios mínimos. Visitamos el hotel “Olé Caribe” donde María Isabel, médico venezolana de 62 años, disfruta las comodidades pero con cierta tristeza.

“Mi esposo y yo estamos aquí en este hotel pero me da dolor ver cómo la gente deja los platos de comida cuando en la calle hay gente buscando comida en la basura”. 

Y finalmente, un poco de arte. Las funciones de teatro y música se han reducido. Muchas han sido suspendidas para mostrarse solidarias con la coyuntura venezolana, como sucedió el pasado mes de abril en los teatros Urban Cuplé y Centro Cultural Chacao en Caracas. Pero las que se mantienen, se plantean como un aire fresco en medio de la crisis.

Una respuesta que la actriz Mariaca Semprún - quien presenta ya la segunda temporada de su obra “Piaf, voz y delirio” – resume así: “Venezuela trata de aferrarse a la cultura, a la música, al arte, que es lo que la hace volver a sí misma. Proponer la belleza en medio del caos.”

Venezuela sigue adelante, y a pesar de la crisis, continúa celebrando matrimonios, nacimientos, fiestas y actividades culturales, aunque siempre confiesa tener un toque de preocupación por dentro.