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Los combates en Sudán del Sur causan 500 muertos y heridos en tres días

Al menos 500 personas han muerto o resultado heridas, y más de 10.000 han buscado el cobijo de la ONU por los combates en Sudán del Sur desde el intento fallido de golpe de Estado del pasado domingo, en medio de llamamientos de Naciones Unidas a detener la violencia étnica.

El ministro sursudanés de Defensa, Kuol Manyang, puntualizó en declaraciones a la televisión estatal que el medio millar de víctimas no corresponde solo a fallecidos, como se había informado en un principio, sino que incluye también a los heridos.

Entre las víctimas hay civiles y militares, afirmó Manyang, que no dio una cifra concreta de muertos, aunque fuentes médicas explicaron a Efe que al menos cincuenta personas han perdido la vida.

El responsable de Defensa destacó que "la tranquilidad ha vuelto a la capital, Yuba, y el Ejército tiene la situación bajo control".

Previamente se registraron nuevos choques entre las tropas sursudanesas y militares disidentes en varias partes de la capital, así como en una zona de residencias castrenses próxima al aeropuerto de Yuba y en las montañas que rodean la ciudad.

El portavoz de las Fuerzas Armadas, Philip Aguer, dijo en declaraciones a Efe por teléfono que anoche una "pequeña fuerza" de la Guardia Presidencial también se rebeló y se enfrentó a las tropas, que persiguieron a los insurgentes durante horas.

Al menos diez personas, entre ellas políticos y militares, fueron arrestadas por su presunta implicación en la intentona golpista, mientras permanecen huidas otras cinco, entre las que destaca el antiguo vicepresidente Riak Mashar, acusado de ser su principal responsable.

El ministro de Información, Micheal Makuei, destacó que los detenidos proceden de varias zonas de Sudán del Sur y solo uno de ellos es de la tribu Lou Nuer, por lo que aseguró que el golpe ha sido obra de un grupo de personas y no de una tribu concreta.

Mashar, que es miembro de los Lou Nuer, fue apartado de su puesto en julio pasado y parte de su guardia personal se ha unido a las fuerzas contrarias al presidente sursudanés, Salva Kir, que pertenece a la tribu Dinka.

El jefe de Estado denunció ayer un "intento de golpe de Estado fracasado", del que responsabilizó a los partidarios de Mashar, su principal rival político.

Kir decretó el toque de queda nocturno en Yuba hasta nuevo aviso para evitar una escalada de la violencia.

Los militares disidentes trataron sin éxito de asaltar el domingo el Ministerio de Defensa, la sede del partido gobernante Movimiento Popular para la Liberación de Sudán (MPLS) y el mayor almacén de armas de la capital.

Esos violentos sucesos han llevado a la huida de al menos 10.000 civiles de los barrios más peligrosos de la capital, que han pasado a estar bajo la protección de la misión de Naciones Unidas en Sudán (UNMISS), que ha ofrecido tratamiento médico a 39 personas.

En un comunicado, la misión instó hoy a todas las partes implicadas en el conflicto a que cesen la violencia étnica.

La representante de la ONU en Sudán del Sur, Hilde Johnson, llamó a los dirigentes, partidos y líderes tribales a que frenen ese tipo de actos y subrayó que la diversidad es un "activo de fortaleza y una fuente de unidad en el proceso de construcción de la nación".

La ONU pretende evitar que el intento frustrado de golpe de Estado derive en un conflicto étnico entre las tribu rivales Dinka y Lou Nuer, las más importantes del país.

El organismo internacional también insistió en la necesidad de hallar una solución pacífica a la crisis actual, la primera de este nivel desde la independencia del país de su vecino Sudán, en julio de 2011.

Desde entonces, Sudán del Sur ha vivido una situación política y de seguridad inestable, marcada -entre otros aspectos- por los enfrentamientos tribales, como los que se han sucedido en el corazón de la región de Jonglei, la mayor del país.

También han influido las cuestiones sin resolver con Jartum y las tensiones internas, mayores desde la destitución de Mashar, quien ya adelantó que se presentará a las elecciones presidenciales de 2015, en su lucha con Kir por el poder.