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El cardenal Lorenzo Baldisseri dijo que, en su opinión los jóvenes piden esencialmente "transparencia y credibilidad".

Papa Francisco
En la imagen, el papa Francisco
Foto: Presidencia de la República

Los jóvenes que participaron esta semana en Roma en un presínodo de preparación a la reunión de obispos de octubre próximo piden "transparencia" a la Iglesia católica y que esta admita sus "errores presentes y pasados".

El documento presentado en el Vaticano que resume los trabajos en los que tomaron parte más de 300 jóvenes -principalmente católicos, pero también de otras confesiones o no creyentes- indica también que los escándalos atribuidos a la Iglesia merman la confianza en ella.

El cardenal Lorenzo Baldisseri, al frente de la Secretaría General del Sínodo, resumió los trabajos de esta semana y dijo que, en su opinión, los jóvenes piden esencialmente "transparencia y credibilidad".

"Del texto aflora un gran deseo de transparencia y de credibilidad de parte de los miembros de la Iglesia, en especial de los pastores: los jóvenes esperan una Iglesia que sepa reconocer con humildad los errores del pasado y del presente", manifestó.

En concreto, en el documento aprobado hoy se señala que "la Iglesia debe ser sincera en admitir sus errores presentes y pasados, que sea una Iglesia conformada por personas capaces de equivocarse y de hacer malinterpretaciones".

Y continúan los jóvenes: "La Iglesia debe condenar acciones tales como los abusos sexuales y los malos manejos de poder y dinero. La Iglesia debería continuar fortaleciendo su posición de no tolerancia hacia los abusos sexuales dentro de sus instituciones".

"Su humildad sin duda aumentará su credibilidad frente al mundo juvenil", añade el texto, en el que se afirma que los escándalos atribuidos a la Iglesia no han ayudado a la relación entre esta y los jóvenes.

"Los escándalos atribuidos a la Iglesia -tanto reales como percibidos- afectan a la confianza de los jóvenes en ella y en las instituciones tradicionales que representa", según los autores del documento.

En otro aspecto abordado por los jóvenes reunidos esta semana en Roma, el de la posición de la Iglesia en materia de contracepción, aborto, homosexualidad, cohabitación y matrimonio, se reconoce que hay "desacuerdo y discusión" entre ellos.

Participantes en las reuniones explicaron que ese desacuerdo sobre todo se basa en el hecho de que los miembros de este presínodo fueron no solo jóvenes católicos, sino también de otras religiones y no creyentes, con diferentes puntos de vista en estos temas.

En el documento se apunta que, en esos ámbitos, "muchos jóvenes pueden querer que la Iglesia cambie su enseñanza o, al menos, se les explique y forme mejor en estas cuestiones".

En otro capítulo del documento aprobado se asegura que "a veces las parroquias ya no son lugares de conexión" y se pide encontrar "modelos atractivos, coherentes y auténticos. Necesitamos explicaciones racionales y críticas para los asuntos complejos".

También se critica a la Iglesia por "aparecer como demasiado severa y excesivamente moralista" y se muestra la frustración que produce enfrentarse a lo que denominan "la lógica del 'siempre se ha hecho así'".

"Necesitamos una Iglesia acogedora y misericordiosa, que aprecie sus raíces y patrimonio y que ame a todos, incluso a aquellos que no siguen los estándares", agregan los jóvenes.

También se refieren a la situación de los cristianos perseguidos en algunas partes del mundo y, en relación con la inmigración, constatan tras sus discusiones en Roma que "no existe un consenso sobre la cuestión de la acogida de migrantes y refugiados".

"Este desacuerdo se da, a pesar del reconocimiento de la llamada universal a cuidar de la dignidad de cada persona", admitieron los participantes en el presínodo.

Sobre el documento presentado hoy en el Vaticano, el cardenal Baldisseri recordó que es "una de las fuentes que contribuirán a la elaboración del 'instrumentum laboris' (documento de trabajo) para el Sínodo. Las otras aportaciones provendrán sobre todo de las síntesis enviadas por las conferencias episcopales y los sínodos de las iglesias católicas orientales".

La iniciativa de este presínodo corresponde a la intención del papa de organizar una reunión en la que los jóvenes puedan exponer libremente sus problemas e inquietudes.

Su opinión será uno de los documentos que estudiarán los obispos de todo el mundo reunidos en octubre para el Sínodo, que tendrá como tema "Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional". 

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