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Activistas instaron a la industria tecnológica a establecer sus propios límites y compromisos en este ámbito.

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AFP

Los Estados parte de la Convención sobre ciertas armas convencionales profundizarán en el diálogo sobre los llamados "robots asesinos", capaces de operar sin instrucciones humanas, y tratarán de fijar sus características definitorias así como el nivel de control humano que requieren.

"Se trata de una debate mucho más focalizado", dijo en rueda de prensa el miembro de la campaña para Detener los Robots Asesinos y director general de la organización Article36, Richard Moyes, respecto de los encuentros anteriores.

Los responsables de la campaña descartaron que los países de la Convención lleguen a un acuerdo esta semana sobre los Sistemas de Armas Autónomos Letales o "robots asesinos".

Sin embargo, celebraron que su discusión se centre en elementos "que podrían ser la base de una eventual instrumento legal" sobre la materia.

La campaña, que se inició hace cinco años, aboga por garantizar un "control humano significativo" en los sistemas armamentísticos y en los ataques individuales.

"Hemos identificado seis países que están desarrollando sistemas armamentísticos que cada vez tienen un mayor nivel de autonomía", indicó la experta en armamento de Human Rights Watch (HRW) y miembro de la campaña, May Wareham, que apuntó a Estados Unidos el más avanzado en esta tecnología.

Los otros países que estarían investigando son Israel, Corea del Sur, Reino Unido, China y Rusia.

"Todos ellos afirman que todavía no existen sistemas completamente autónomos, aunque sabemos que la tecnología apunta hacia esta dirección", advirtió Wareham.

Por eso, la campaña, que se compone de múltiples organizaciones de la sociedad civil, lucha para alcanzar un tratado internacional que regule el uso de tales sistemas armamentísticos.

"Con suerte, a inicios de 2020 contaremos con un grupo de estados que se habrá posicionado claramente y que presentará un borrador marco para dar una respuesta legal", explicó Moyes.

Según los responsables de la campaña, Rusia y Estados Unidos son los menos interesados en el avance de las negociaciones.

Sin embargo, Moyes destacó que el número de estados que niegan que haya motivos para preocuparse "es muy bajo, ya que una gran mayoría reconoce que el desarrollo de esta tecnología despierta grandes retos legales que necesitan algún tipo de respuesta".

En este sentido, la Unión Europea (UE) ha participado en las últimas reuniones aunque todavía no tiene una posición clara al respecto y sigue los pasos de Alemania y Francia que trabajan de forma conjunta para presentar una declaración política.

Los activistas también instaron a la industria tecnológica a establecer sus propios límites y compromisos en este ámbito "ya que ayudaría a fijar una futura normativa y ayudaría a presionar a los estados para moverse en este sentido". 

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