El canciller venezolano, Jorge Arreaza, exigió el martes a Macron respeto a los comicios y lo acusó de inmiscuirse en los asuntos internos.

Presidente de Venezuela Nicolás Maduro.
Maduro aspira a ser reelegido en los comicios de abril.
AFP

El mandatario venezolano, Nicolás Maduro, acusó este miércoles de "racistas" a los gobiernos de Francia y España, luego de que su homólogo francés, Emmanuel Macron, descalificara las elecciones presidenciales del 20 de mayo.

"La élite gobernante de España, de Francia, son unos racistas (...). Como este zambo mestizo no se somete a sus órdenes, dicen que Nicolás Maduro es una dictadura", afirmó en un acto que conmemoró el 50 aniversario de la muerte del activista estadounidense Martin Luther King.

Más temprano, el gobierno de Maduro criticó que Macron se hubiera reunido con "prófugos de la justicia", refiriéndose a la audiencia que concedió a tres opositores venezolanos el martes.

En una nota de protesta entregada al embajador francés en Caracas, Romain Nadal, el gobierno venezolano señaló que dos de los invitados de Macron están "vinculados a la comisión de delitos sancionados por la Ley Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento al Terrorismo".

Se refería a Antonio Ledezma, exalcalde de Caracas que huyó de su arresto domiciliario a España en noviembre pasado, y a Carlos Vecchio, copartidario del detenido Leopoldo López y exiliado en Estados Unidos, quienes fueron recibidos por Macron en el Elíseo.

El diputado y expresidente del Parlamento Julio Borges también acudió al encuentro, que Caracas tildó de "gesto inamistoso", y en el que el mandatario francés aseguró que las venideras elecciones presidenciales carecen de condiciones para ser justas y libres.

En la carta de protesta, "el gobierno venezolano manifestó su preocupación por el apoyo otorgado por altas autoridades del país europeo a grupos extremistas, responsables del llamado a la violencia en el territorio nacional", subrayó un comunicado.

 

"Elecciones consensuadas" 

Caracas vincula a la dirigencia opositora con supuestos planes golpistas y a la violencia en que degeneraron las protestas contra Maduro de 2014 y 2017, con un saldo de 43 y 125 muertos, respectivamente.

Durante la cita en París, Macron advirtió que está dispuesto, junto a sus socios europeos, a "adoptar nuevas medidas si las autoridades venezolanas no permiten que se lleven a cabo elecciones democráticas".

"Venezuela exige al gobierno francés respeto a la soberanía nacional y que cese en sus pretensiones de imponer sanciones unilaterales al país caribeño, contrarias al derecho internacional", añadió el comunicado.

Este miércoles, durante un acto público en Caracas, el embajador francés declaró que lo importante es que haya una negociación entre los actores políticos venezolanos para que "las elecciones sean consensuadas entre el gobierno y la oposición".

El canciller venezolano, Jorge Arreaza, exigió el martes a Macron respeto a los comicios y lo acusó de inmiscuirse en los asuntos internos de Venezuela para levantar su popularidad.

Maduro se refirió también a los dirigentes españoles, con los que mantiene una relación tensa, especialmente con el jefe de gobierno español, Mariano Rajoy, que le acusa de una "deriva totalitaria". 

Rajoy ha promovido sanciones de la Unión Europea contra Venezuela, donde la oposición y organizaciones de derechos humanos denuncian la existencia de más de 200 "presos políticos".

Europea sancionó en enero pasado a siete altos funcionarios venezolanos.

El pasado 28 de marzo, Suiza también adoptó medidas contra siete altos cargos del país petrolero que no podrán entrar ni pasar por territorio helvético. 

Entre los afectados no está Maduro, pero sí el presidente de la máxima corte, Maikel Moreno, y Diosdado Cabello, número dos del chavismo.

Estados Unidos, al igual que Canadá, ha sancionado a Maduro y a varios de sus funcionarios, y Washington, además, prohibió a sus ciudadanos transar bonos de deuda de Venezuela y su estatal petrolera PDVSA.

 

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