Al menos veinte personas, entre civiles, policías y militares, resultaron lesionados hoy durante una manifestación contra el presunto fraude en las elecciones generales del 26 de noviembre de 2017, que denuncia la Alianza de Oposición contra la Dictadura. La Secretaría de Seguridad informó en un comunicado que 17 uniformados de los cuerpos de seguridad resultaron lesionados durante la protesta, que empezó de manera pacífica y finalizó con un enfrentamiento entre manifestantes con policías y militares frente a la Casa Presidencial. Otros seis heridos, civiles, fueron ingresados en el Hospital Escuela Universitario, informó una fuente del centro hospitalario, la cual precisó que ninguno era de gravedad y que serían dados de alta hoy. Entre los lesionados en la protesta figura el diputado Jari Dixon, del Partido Libertad y Refundación (Libre), con un herida a la altura del ojo izquierdo. En la manifestación participaron miles de personas, entre ellas el excandidato presidencial de la Alianza de Oposición, Salvador Nasralla, y el expresidente hondureño Manuel Zelaya, quien fue derrocado el 28 de junio de 2009. Zelaya, quien intentó llegar hasta donde estaba el primer cordón de seguridad, sufrió el efecto de los gases lacrimógenos lanzados por los policías y militares para dispersar a los manifestantes. En la jornada de protestas en la capital "se registraron varios hechos vandálicos en los que se reportan 17 agentes del orden lesionados y daños a empresas y comercios de la zona", indicó la Secretaría de Seguridad. Señaló además que con base en el artículo 79 de la Constitución de la República, "una vez que la protesta se tornó violenta se procedió al desalojo de manifestantes" y que se emplearon "los procedimientos establecidos en el Manual del uso de la Fuerza de las Naciones Unidas". Las fuerzas de seguridad, según la información oficial, "portan únicamente armas disuasivas permitidas (...) como bombas lacrimógenas, toletes, escudos y cascos de protección", añade el comunicado. Subraya que "el Estado de Honduras en procura de la paz, insta a todos los sectores de la sociedad a manifestarse de manera pacífica y evitar acciones constitutivas de delito que alteren el orden público". Durante el enfrentamiento entre manifestantes con los cuerpos de seguridad hubo actos de vandalismo como la quiebra con piedras, palos y otros objetos contundentes de los cristales frontales del Hotel Marriot, además del incendio de los muebles en uno de los salones de recepción y daños a otros negocios adyacentes. También fueron rotos cristales del edificio del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep). Nasralla, quien cuando fueron lanzadas las primeras bombas de gas lacrimógeno abandonó la protesta, reiteró que quienes han causado destrozos durante las manifestaciones contra el presunto fraude desde el 29 de noviembre pasado son "infiltrados" del gobernante Partido Nacional. El excandidato de la Alianza de Oposición no reconoce el resultado del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que el 17 de diciembre declaró presidente electo a Juan Orlando Hernández, quien buscó la reelección, y asegura que el ganador fue él. Antes de que la manifestación se volviera violenta, Nasralla dijo a periodistas que la protesta de hoy era "un ensayo de lo que serán las que vienen a partir del 20 de enero hasta que el dictador se vaya del poder", en alusión a Hernández. Nasralla también ha dicho que con el apoyo del pueblo asumirá el poder el 27 de enero y que se debe impedir la toma de posesión de Hernández y el nuevo Parlamento. Por EFE