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La guerra en Siria causó más de 340.000 muertos desde 2011.

Según un diario cercano al presidente sirio, Bashar al Asad, esta nueva campaña de bombardeos es preludio de una ofensiva terrestre de las fuerzas progubernamentales.
Según un diario cercano a Bashar al Asad, esta nueva campaña de bombardeos es preludio de una ofensiva terrestre de las fuerzas progubernamentales.
AFP

La artillería del gobierno sirio disparó intensamente este jueves contra la región de Guta Oriental, continuando con los bombardeos que desde el domingo pasado causaron la muerte de 403 civiles, entre ellos numerosos niños.

A pesar de múltiples llamados a un alto el fuego, el gobierno continuó con los bombardeos preparatorios de una ofensiva terrestre contra este enclave rebelde cercano a Damasco en el que viven unas 400.000 personas.

La canciller alemana, Angela Merkel, llamó a cesar la "masacre" en Siria y el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, pidió una tregua inmediata en el enclave convertido en un "infierno". Varias oenegés dijeron estar horrorizadas por la amplitud de los bombardeos, de una violencia inédita desde el inicio de la guerra en Siria, en 2011.

El Consejo de Seguridad de la ONU debía pronunciarse sobre un proyecto de resolución para establecer una tregua de 30 días que permitiera el acceso a Guta Oriental. Según el embajador de Rusia, Vasily Nebenzia, "no hubo acuerdo" al respecto este jueves entre los 15 miembros del organismo.

El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, había asegurado que su país estaba dispuesto a examinar este texto bajo algunas condiciones y señaló que Moscú había propuesto "hace unos días" a los combatientes de Guta Oriental evacuar el sector pero que los yihadistas y sus aliados habían "rechazado categóricamente la propuesta".

El jueves, una lluvia de cohetes mató a por lo menos 41 civiles, entre ellos siete niños, en Guta Oriental, afirmó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).

En la ruta que lleva al hospital de Duma, principal ciudad de la región, se veían charcos de sangre por todos lados, y en el suelo del hospital yacían varios cuerpos envueltos en mortajas blancas.

Según la oenegé Médicos Sin Fronteras, 13 de los hospitales en los que trabajan en Duma se vieron afectados por los bombardeos en los últimos tres días.

 

 

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'Aniquilación' 

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, llamó a la comunidad internacional a "terminar con esa monstruosa campaña de aniquilación".

En total, "cinco días de intensos ataques aéreos y disparos de artillería mataron a 403 civiles, entre ellos 95 niños", indicó el OSDH.

Durante el mismo período, 16 personas murieron en Damasco, víctimas de los obuses y cohetes disparados por los rebeldes islamistas y yihadistas desde Guta, según los medios de comunicación estatales y el OSDH.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) exigió un acceso a Guta Oriental para socorrer a los heridos que mueren debido a la falta de asistencia inmediata y de medicamentos.

Varios hospitales fueron alcanzados por los ataques gubernamentales que incluyen en lanzamiento de barriles de explosivos, un arma denunciada por la ONU.

"El régimen pretende atacar grupos armados pero en realidad sólo apunta contra los civiles", declaró Ahmed Abdelghani, un médico que trabaja en los hospitales de Hamuriyé y Arbin, ambos bombardeados.

"Esto es un hospital civil, ¿por qué nos ataca el régimen?", preguntó Abdelghani.

El gobierno apunta a retomar Guta Oriental para, afirma, terminar con los disparos de cohetes contra Damasco.

Según el diario sirio progubernamental Al Watam, una ofensiva terrestre "de envergadura puede comenzar en cualquier momento".

 

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Rusia defiende a su aliado 

Antes de Guta Oriental, varias zonas rebeldes, como la ciudad vieja de Homs en 2012 o Alepo en 2016, fueron aplastadas por las bombas y sometidas a un asedio asfixiante, obligando a los rebeldes a entregar las armas y provocando la huida de los civiles.

La guerra en Siria causó más de 340.000 muertos desde 2011.

El conflicto entre el gobierno y los rebeldes se convirtió rápidamente en una guerra civil muy compleja, con la participación de grupos yihadistas y potencias extranjeras.

En noviembre de 2015, Rusia intervino militarmente para apoyar al gobierno de Bashar al Asad que se encontraba en una difícil situación militar.

La intervención rusa le permitió a Al Asad recuperar en dos años el control de más de la mitad del territorio del país.

El jueves Rusia volvió a defender a su aliado sirio.

"Los responsables de la situación en Guta Oriental son los que apoyan a los terroristas que todavía están ahí. Y como se sabe, ni Rusia, ni Siria, ni Irán forman parte de esos países", declaró el Kremlin.

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