Cargando contenido

El diario ingles destaca que Medellín ha demostrado símbolos de rebeldía y resurgimiento, "hace dos décadas, la ciudad más peligrosa y mortal en el planeta, era un lugar donde varios coches bomba al día podrían explotar … Ahora el teleférico es una articulación del cambio desde la calle y madrigueras que fueron del feudo de Escobar".

The Guardian asegura en su artículo que el resurgimiento de Medellín inició en el año 2003, cuando Sergio Fajardo llegó a la alcaldía de esa ciudad.

"La empresa tenía un rostro: Sergio Fajardo, alcalde de Medellín 2003-2007. Explicó su proyecto en una reunión de la gente de negocios en todos los lugares, Ciudad Juárez, en México".

Destaca el periódico que durante esa presentación Fajardo, "muestra el parque biblioteca, proyectos de alfabetización y centros de arte albergados en instalaciones arquitectónicamente renombrados en lo que antes eran narco-campos de batalla".

"<>Los políticos nos dijeron que éramos soñadores", dijo Fajardo, pero él y su equipo "cerraron la puerta a la delincuencia y ha abierto la puerta de la oportunidad", recuerda The Guardian cuando el ex alcalde de Medellín hizo la presentación sobre lo que quería de su ciudad.

El ahora gobernador de Antioquía es reconocido por el periódico británico como "el responsable de planear el resurgimiento de Medellín en la mesa de dibujo y el suelo".

Para el exdirector de Proyectos Urbanos de la capital antioqueña, Alejandro Echeverri, "Medellín es ferozmente orgullosa de su identidad propia, allí las cosas suceden, para bien o para mal, pero suceden… ofrecemos presidentes, académicos y escritores".

The Guardian cita a Echeverri, quién explica que la base del cambio fue el departamento de urbanismos sociales en la Academia de Medellín.

Allí, a mediados de la década de 1990, "un pequeño grupo comenzó a pensar en términos no de la política de arriba hacia abajo, sino que comenzaría con los barrios más pobres para volver a conquistar espacios que se habían perdido con la violencia".

Según el ex director de Proyectos Urbanos de la capital antioqueña, fue necesario trabajar con los jefes militares y líderes de pandillas para lograr siquiera un comienzo.

"Tuvimos que llamar a los chicos malos de los barrios y muchas veces la persona que necesitábamos para entregar el plan de trabajo fue uno de los chicos que era parte del problema", dijo.

El periódico británico también cita en su artículo testimonios de jóvenes que viven en el barrio antes llamado "Pablo Escobar", considerado el más peligroso de Medellín y que ahora es conocido como Santo Domingo.

"Este fue el barrio más peligroso de Medellín, dice Sebastián, de 16 años, era imposible llegar al centro de la ciudad, nos quedábamos atrapados aquí, todos nuestros hermanos mayores estaban en las drogas o el tráfico de drogas, y las balas sonaban como avión, mientras comíamos ...", señala la publicación.

¿Y ahora? "Yo uso el teleférico, yo uso la biblioteca - tengo una tarjeta, puedo sacar libros - pero también puedo hacer las tareas. Me gusta leer acerca de Simón Bolívar , y lo que hizo por el pueblo ". Si no fuera por todo esto "Probablemente estaría muerto", dice, "o de lo contrario estaría en un combo".

Por su parte Rosalba Cardona, del comité de derechos humanos que desafió a los paramilitares y única superviviente durante la época del narcotráfico en Medellín dijo que "Colombia se encuentra en pleno proceso de auto-examen audaz que avergüenza a la mayoría de los otros gobiernos"

"Tiene tres empresas de importancia sísmica. Ellos son, en primer lugar, un intento de poner fin a una de más larga duración guerras civiles del mundo, trayendo las Farc a la política de la comunicación", agregó.

"En segundo lugar, un intento de restituir tierras a los desplazados, en un país donde la política es ante todo el de propiedad de la tierra y que ha sufrido el mayor desplazamiento interno. Y en tercer lugar, un guante arrojado al resto del mundo, para cambiar radicalmente las premisas y el lenguaje de la política global hacia las drogas y el tráfico de drogas", destaca Cardona en el artículo.

Para concluir The Guardian destaca que aunque Medellín es una clara demostración de resurgimiento, no se debe caer en triunfalismo. Como dice, el exdirector de Proyectos Urbanos de la capital antioqueña, Alejandro Echeverri, "Uno nunca puede decir que el trabajo está hecho".