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Vacuna Moderna
AFP

El director general de la biotecnológica estadounidense Moderna dijo este martes a los gobiernos europeos que la prolongación de las negociaciones para la compra de su vacuna contra la covid-19 puede retrasar las entregas, dado que darán prioridad a países que ya compraron hace meses, como Estados Unidos. 

"Está claro que el retraso no limitará la cantidad total, ralentizará la entrega", dijo Stéphane Bancel al referirse a Europa. "Tenemos discusiones, pero no tenemos contrato" con la Unión Europea, aclaró Bancel desde Cambridge, Massachusetts, donde este francés de 48 años y exempleado del laboratorio bioMérieux, dirige hoy Moderna, fundada en 2010. 

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Desde el verano boreal, Moderna entabló negociaciones con la Comisión Europea sobre la compra de 80 millones de dosis de la vacuna, y si bien estaban "avanzadas" aún no se llegó nada.

Por el contrario, Bancel resaltó que Estados Unidos tiene reservadas 100 millones de dosis desde principios de agosto, y dijo que tienen "varios millones de dosis ya almacenadas" en el país, listas para ser entregadas a las autoridades estadounidenses en cuanto se autorice su comercialización, probablemente en diciembre. 

La Unión Europea afirmó ya que sus negociaciones para preordenar la vacuna del laboratorio Moderna contra el covid-19 dependían de múltiples factores y no apenas de un "anuncio específico" de la firma sobre la eficiencia del medicamento.

Complejidad europea

Moderna anunció esta semana que su vacuna experimental es casi 95 % efectiva para proteger a las personas del coronavirus, lo que aumenta aún más las esperanzas de poner fin a la pandemia después de que Pfizer/BioNTech publicara hallazgos similares la semana pasada sobre su vacuna.

Se espera que tanto Pfizer/BioNTech como Moderna soliciten las autorizaciones de comercialización a las autoridades estadounidenses, europeas y otras en las próximas semanas.

Moderna, que desarrolló su medicamento en asociación con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (CDC), ya ha firmado acuerdos para suministrar la vacuna a Canadá, Japón, Israel, Catar y el Reino Unido. Pero ahora espera por la Unión Europea.

"Es que hay muchas cosas administrativas, los expedientes, los secretos, las alineaciones entre países y es complicado gestionar esto cuando tienes a 27 (los miembros de la UE) en comparación a cuando es uno solo", explica Bancel.

En ese sentido, lo comparó con Canadá: entre las primeras conversaciones con los médicos de Moderna y la firma del contrato, "se tomó dos semanas" apenas para concretar el acuerdo.

Para todos los países aparte de Estados Unidos, la producción se realizará en Suiza, en las fábricas del grupo Lonza, y el embotellado en Madrid, en el grupo Rovi.

Si en algún momento la Agencia Europea de Medicamentos autoriza la vacuna antes de fin de año, "las asignaciones para las primeras entregas no incluirían a Europa. Así que irían a Suiza, iría una parte a Japón, Israel, Canadá, por lo tanto a los países que ya la ordenaron. Pero a los que no las solicitaron, no les enviaremos productos".

"Cuanto más esperen, más se alargará en el tiempo" la entrega, insiste Bancel. Según él, las discusiones no están bloqueadas por el precio, pero se niega a decir más públicamente.

Anticipación de EE.UU.

Compara la lentitud europea con la anticipación estadounidense. Desde el 2 de marzo, él y los jefes de los principales laboratorios estuvieron en la Casa Blanca junto con el presidente republicano Donald Trump para las tratativas.

Estados Unidos se comprometió con 500 millones de dólares con Moderna en abril, para financiar ensayos clínicos. En total, la firma de biotecnología recibió 2.500 millones del erario estadounidense, bajo los auspicios de la operación Warp Speed, lanzada oficialmente el 15 de mayo.

"La operación Warp Speed fue una de las cosas más efectivas", dijo el jefe. "Comenzamos a hablar con varios países europeos en mayo. No obtuvimos ayuda para pagar ningún estudio clínico. Todo fue asumido por el gobierno de Estados Unidos y afortunadamente lo concretaron, de lo contrario no lo habríamos realizado", expresó.

Según Bancel, de no haber contado con Estados Unidos "no se podría haber desarrollado la vacuna a estas velocidades, como saben, somos una empresa que nunca ha obtenido ganancias en euros, y el estudio clínico costó 1.000 millones de dólares".

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El resultado, dice, es que los primeros estadounidenses serán vacunados antes del Año Nuevo y millones de dosis están ya almacenadas.

Diez millones de dosis deberían estar disponibles antes de finales de noviembre, y "tendremos 20 millones de dosis para finales de año", señaló. 

Las 20 millones de dosis estarán destinadas exclusivamente a Estados Unidos. Moderna ha estado preparando la cadena de suministro con el gobierno norteamericano durante meses para estar lista para la distribución tan pronto como la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) apruebe la vacuna, una decisión que se espera para diciembre.

El objetivo, de acuerdo con Bancel, es que apenas salga la luz verde de la FDA, Moderna pueda "cargar los camiones y partir" a distribuir.

Fuente

AFP

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