Cargando contenido

Yolanda Tondreaux aseguró que, en su caso, los abusos se iniciaron apenas se puso los hábitos.

Ex religiosa chilena, Yolanda Tondreaux
La ex religiosa Yolanda Tondreaux denunció abuso sexual por parte de sacerdotes en la congregación Hermanas del Buen Samaritano en Chile.
Cortesía Informe Especial Chile

El reportaje de la periodista María Paulina de Allende- Salazar en Chile que muestra a un grupo de ex monjas relatando abusos sexuales y laborales de distinto tipo que sufrieron por años en distintas órdenes religiosas ha impactado al mundo.

En la investigación, las monjas aseguraron que tras hacer las denuncias a sus superiores por estos hechos, fueron castigadas y expulsadas de la congregación a la cual pertenecían.

Uno de los testimonios fue entregado por Yolanda Tondreaux, quien contó su historia en RCN Radio.

Los hechos se concentran principalmente en la congregación de derecho diocesano Hermanas del Buen Samaritano, ubicado en la comuna de Molina, región del Maule en el centro de Chile.

Durante la entrevista telefónica que sostuvimos con la ahora ex religiosa, ella nos contó detalles de los abusos cometidos en el interior del convento durante varios años y del caso omiso que hicieron sus superiores a cada una de las denuncias.

Escuche el audio de la entrevista completa:

Audio

Monja chilena relata abusos sufridos en congregación religiosa en Chile

0:27 5:25

Yolanda Tondreaux contó por qué decidió sacar a la luz pública esta denuncia, los motivos que la llevaron a dar su testimonio de abuso y reveló que muchas monjas colombianas viajaron en esa época a la congregación Hermanas del Buen Samatarino. Sin embargo, desconoce si ellas también sufrieron de abuso.

"Hay congregaciones buenas que merecen la pena. Pero la nuestra esta en el otro lado, es realmente una escoria para la Iglesia aquí en Chile que en el fondo han tapado abusos tanto de poder como sexual y de conciencia psicologica, que te lavan el cerebro. Esto es dar a conocer una situación irregular que ha calado fondo en una congregación, en un hecho puntual. En una comunidad puntal (...)

"En la misma congregación Hermanas del Buena Samaritano han habido muchas colombianas. Esta denuncia también va dirigida a ellas, a las que desgraciadamente se les vio truncada su vocaciones aquí en Chile, que dejaron a su familia por venir aquí, detrás de una vocación religiosa, a una cogregación que les daño ese sueño de fondo.

Le preguntamos a la religiosa, ¿cuándo comenzó a notar que algo andaba mal en la congregación?. 

"En el 2004  cuando yo recién estaba comenzando en la congregación se empezaron a ver hechos raros, oscuros. Iban y venían sacerdotes, que en el fondo eran los que cometían este tipo de abusos y buscaban refugio en la comunidad samaritana. El hecho de ir a refugiarse daba el indicio de que algo raro ocurría en la Iglesia chilena. 

Ya en el 2008 desgraciadamente se me cruzó por el camino este sacerdote. Eso ya fue el colmo y pasó lo que tenía que pasar.

Aunque cada uno de los testimonios de las seis mujeres son impactantes, la hermana Yolanda Tondreaux sin entregar detalles, que pasen al morbo, nos cuenta cómo fueron esas insinuaciones, esos acercamientos no adecuados por parte de un sacerdote hacía ella. 

"Nosotras teníamos ciertos oficios. Uno de los oficios era ver la sacristia, preparar la misa, el altar para que este sacerdote diera la misa a la comunidad. Cierto día, que no fue solo uno, fueron tres, mientras ordenaba se me acercó cariñosamente y comenzaron los abrazos, los apretones, las tocaciones (sic) y entonces yo me preguntaba para ¿dónde va este curita, qué quiere? Después comenzó el apretón de hombros, a darme besos, a pasarme la mano por la espalda. Eso es insólito: que un sacerdote te haga eso. A mí me tocó eso, pero muchas de las otras hermanas fueran abusadas, manoseadas".

Pero aquí no radica lo más grave. En esta entrevista la religiosa nos contó que la misma madre superiora de la congregación, que identificó como Patricia Ibarra, sabía de los casos de abuso y nunca decidió reportarlo. Es tanto, que las acusó de mentirosas y les ordenaba confesarse con el mismo cura denunciado.

"Los superiores tenían conocimiento de esto. Fuimos a hablar con las personas indicadas, las que realmente velaban por nuestra seguridad en el convento y ellos nunca nos hicieron caso y al contrario nos enviaban a confesarnos con los mismos sacerdotes por pensar mal. Era totalmente cruel. Un sufrimiento constante. Si no lo hacíamos éramos amenzadas con la expulsión del convento. La madre superiora nos decía que eramos unas mentirosas, que eramos unas calumniadoras con el sacerdote. Era una falta de desobedencia no querer ir con el padre a decir que nos habíamos equivocado acusandolo cuando realmente el nos había abusado.

¿Cuántas monjas denunciaron casos de abuso sexual en la congregación y cuántas fueron despedidas por denunciarlos?. 

"En la actualidad somos 23 las religiosas que estamos desvinculadas de la congregación. De esas 23 unas 18 o 20 hermanas fueron despedidas por las denuncias de abuso sexual".

Le preguntamos también ¿cuántos sacerdotes estaban involucrados en los casos de abuso sexual y si los altos cargos de la Iglesia chilena sabían lo que estaba ocurriendo en ese lugar?

"Eran tres sacerdotes… El obispo sabía de estos hechos. El hizo caso omiso de lo que estaba pasando".

Sobre estas denuncias, la exreligiosa no contó que ya interpusieron una judicial, y en medio de la investigación, el Vaticano ya ha conversado con ellas. Aunque lo único que quieren es que estos casos no queden en la impunidad.

"Ya se ha puesto una denuncia ante la fiscalía en Chile, en la parte judicial, y ahora existe la posibilidad de llamar a declarar a la madre superiora y al exobispo  Horacio Valenzuela. También esta la denuncia en la parte canónica porque nosotros como grupo religioso hablamos con los encargados del papa Francisco. Lo único que esperamos es justicia, que esto no quede en el aire, en el olvido".

Sobre si cree que este tipo de casos existen en otras congresaciones religiosas en el mundo, ella responde que es evidente, pero el miedo no permite que se den estas denuncias.

"Yo digo que sí en un 100 por ciento. Ahora,  no se atreven hablar por el amedentramiento, el miedo, por el qué dirán. Pero es allí cuando debemos tener fuera de voluntad, como en el caso nuestro, porque tenemos miedo aún. El hecho grave existe. En muchas hermanas hay un sufrimiento, un arrastre muy largo, muy dolido".

Y por último le preguntamos si se arrepiente de haber tomada la vida de la religiosidad después de haber sufrido estos abusos y esta es su respuesta. 

"Son sentimientos encontrados, porque en el fondo lo que nos paso es que nos truncaron una vocación.Uno sigue siendo en el fondo religiosa, sigues creyendo en un Dios que te ama, te protege, que esta presente. Ahora ¿qué paso? Pues no hay que echarle la culpa a Dios, son las personas, los humanos. En mi caso yo sigo siendo religiosa y seguiré amando a Dios sobre todas las cosas hasta el fin de mis días. Ahora que tales personajes truncaran mi vocación es muy doloroso, es muy triste, no tiene explicación. No hay perdón de Dios".

Esta  congregación religiosa católica femenina de vida apostólica fue fundada por el obispo de Sidney, el benedictino John Polding, el 2 de febrero de 1857.

Las hermanas del Buen Samaritano se dedican a la educación y formación cristiana de las jóvenes, especialmente en escuelas, centros educativos para discapacitados, centros de recuperación para mujeres y orfanatos.

Fuente

RCN Radio

Encuentre más contenidos

Fin del contenido