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La bacteria genera en los humanos pérdida de peso, fiebre, trastornos hematológicos y agrandamiento del bazo

Murciélago (Artibeus obscurus).
Murciélago (Artibeus obscurus) no es una especie nueva para la ciencia pero sí de gran importancia por su trabajo de conservación.
Cortesía: Bio Apaporis/Sinchi.

Un grupo de científicos está llevando a cabo investigaciones en Nueva Caledonia sobre una nueva enfermedad bacteriana que se sospecha es transmitida por murciélagos, informaron el viernes fuentes médicas.

Esta enfermedad afectó entre 2012 y 2019 a unas 15 personas, cuatro de las cuales murieron.

El murciélago, del que se sospecha podría ser la causa de la epidemia del nuevo coronavirus, es portador de muchos virus y tiene un sistema inmunológico extraordinario.

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Tras registrar casos inexplicables de pacientes con pérdida de peso, fiebre, trastornos hematológicos y agrandamiento del bazo, el centro hospitalario territorial (CHT) de Nueva Caledonia envió muestras al Instituto Hospitalo-Universitario de Marsella (IHU) en 2017.

Una bacteria, Mycoplasma haemohominis, fue entonces identificada. También se había encontrado en murciélagos, dijo el doctor Julien Colot, del CHT.

Bautizada como fiebre hemolítica, esta nueva zoonosis afectó a 15 pacientes de Nueva Caledonia entre 2012 y 2019, cuatro de los cuales murieron. Los demás pacientes se curaron rápidamente con un tratamiento de antibióticos.

"Todos los pacientes menos uno habían estado en contacto con murciélagos grandes, ya sea cazando o cocinando, y la mayoría los había comido entre tres semanas y tres meses antes de la aparición de los síntomas", dijo el doctor Colot.

Este murciélago, conocido comúnmente como roseto, es un animal emblemático en Nueva Caledonia, donde se han identificado cuatro especies, tres de las cuales son endémicas. También conocido como zorro volador, este mamífero, cuya caza está regulada, es también un plato tradicional. La población tiene poco en cuenta los posibles riesgos.

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Los investigadores han desarrollado una prueba para detectar esta nueva bacteria, pero los científicos quieren ahora comprender mejor sus modos de transmisión y extender su trabajo a zonas del Pacífico donde este murciélago también está presente, como Vanuatu o Wallis y Futuna.

"También se sospecha de otros reservorios de esta bacteria, como ratas, garrapatas o plantas potencialmente contaminadas por la saliva de los zorros voladores", dijo el doctor Julien Colot.

Se esperan los primeros resultados en 2021.

Fuente

AFP

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