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El reino saudí realizó las ejecuciones masivas a 37 condenados por terrorismo.

Una sombra de un miembro de seguridad del consulado se ve en la puerta del consulado de Arabia Saudita el 1 de noviembre de 2018 en Estambul. El periodista Jamal Khashoggi fue estrangulado apenas ingresó al consulado saudí en Estambul y su cuerpo fue desmembrado y destruido como parte de un plan premeditado, dijo el fiscal de Turquía el 31 de octubre, haciendo públicos por primera vez los detalles del asesinato.
Algunos de ellos habían participado en protestas contra el régimen saudí.
AFP

La alta comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, condenó hoy "en los términos más firmes", la ejecución en Arabia Saudí de 37 personas acusadas de "terrorismo" y dijo que esto ha ocurrido a pesar de las denuncias de que sus confesiones fueron extraídas bajo tortura.

Como máxima responsable de la ONU en materia de derechos humanos, la alta comisionada reveló que se advirtió a las autoridades saudíes sobre "la ausencia de un debido proceso y garantías en el juicio" de los ejecutados.

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Esto ocurre dos días después de un supuesto ataque "terrorista" frustrado reivindicado por el Estado Islámico en el que murieron cuatro presuntos atacantes, que tenían como objetivo un centro de interrogatorios en la provincia de Al Zulfi, a 260 kilómetros al norte de Riad, la capital saudí.

Bachelet mostró su repudio no sólo a las ejecuciones, sino a cómo se produjeron y a otros gestos posteriores, como el hecho de que los condenados fuesen decapitados o que el cuerpo de uno fuese posteriormente expuesto públicamente.

Asimismo, dijo que la mayoría de los 37 hombres, todos de nacionalidad saudí, pertenecían a la minoría musulmana chií y que, según la información disponible, tres eran menores de edad cuando se les sentenció a muerte.

Algunos de ellos habían participado en protestas contra el régimen saudí.

Según un comunicado del Ministerio del Interior del reino, las ejecuciones tuvieron lugar este martes de forma simultánea en seis ciudades del país: Riad, Meca, Medina, Al Sharqía, Al Qasim y Asir. Uno de los sentenciados, Khaled Abdelkarim al Tuegri, fue crucificado, algo no muy común en los últimos años. 

Otros tres condenados a la ejecución permanecen en el corredor de la muerte y sus casos, como el de los que han sido ejecutados, fueron puestos de relieve por varias instancias de derechos humanos de la ONU, que ha pedido a Arabia Saudí que detenga las ejecuciones.

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Según el Ministerio del Interior, los ejecutados estaban acusados de "ideología terrorista extremista, formación de células terroristas, corromper y desestabilizar la seguridad, expandir el caos y provocar la sedición sectaria", entre otros cargos. 

En 2018 las autoridades ejecutaron a 149 presos, tres más con respecto al año anterior pese a las promesas del príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, de minimizar la aplicación de la pena capital en su reino.

Fuente

EFE

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