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El pontífice instó a las monjas de todo el mundo a negarse a someterse a abusos de poder por parte del clero.

Papa pide a las monjas del mundo evitar el abuso del clero
AFP

El papa Francisco insistió en que si una religiosa opta por una vida de servicio, esto no las convierte en esclavas. También instó a las monjas de todo el mundo a negarse a someterse a abusos de poder por parte del clero. 

"Soy consciente de los problemas, no solo del abuso sexual de las monjas, sino también del abuso de poder", afirmó el pontífice argentino al recibir en el Vaticano a unas 800 monjas superiores. "Por favor, servicio sí, ¡la servidumbre no!", dijo. 

En los últimos meses, la Iglesia católica, que cuenta con cerca de 700.000 monjas en todo el mundo, se ha visto sacudida por investigaciones periodísticas sobre la esclavitud de las religiosas y hasta su explotación sexual.

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"¡No te has convertido en una religiosa para ser la sirvienta de un clérigo!", insistió el pontífice, quien pidió un esfuerzo mutuo para acabar con esa cultura, en particular a las superiores.

"Si quieres hacer de criada, hazlo con los enfermos. En ese caso sí es un servicio", agregó. 

Estas declaraciones del papa se dan luego de haber revelado una legislación más estricta que obliga a los clérigos y religiosos a denunciar a la Iglesia cualquier sospecha de agresión sexual o acoso, así como la implicación de la jerarquía católica en estos hechos.

Las nuevas directrices están consignadas en el "motu proprio" -documento papal- de Francisco, llamado "Vos estis lux mundi”- Ustedes son la luz del mundo-. 

¿En qué consiste este "motu proprio"?

Esta ley no crea nuevos delitos, ni penas, sino que añade mayor precisión al procedimiento de denuncia y rapidez a la hora de abrir y cerrar una investigación. Las leyes penales y sus consecuentes penas ya existen, aseguran fuentes vaticanas.
 

¿A qué denuncias se refiere el documento?

A los siguientes abusos: Obligar a alguien, con violencia, amenaza o mediante abuso de autoridad, a realizar o sufrir actos sexuales; realizar actos sexuales con un menor o con una persona vulnerable; producir, exhibir, poseer o distribuir -incluso por vía telemática- material pornográfico infantil, así como recluir o inducir a un menor o a una persona vulnerable a participar en exhibiciones pornográficas.

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Pero también el encubrimiento: Acciones u omisiones dirigidas a interferir o eludir investigaciones civiles o investigaciones canónicas, administrativas o penales, contra religiosos.

¿Cuál es la novedad?

La obligación de denunciar. Antes era una obligación moral, ahora es legal. Todos los clérigos, religiosos y religiosas, deben "informar con prontitud" a la autoridad eclesiástica de todas las denuncias de abusos de las que tengan conocimiento, así como de las omisiones y encubrimiento en la gestión de los casos de abusos.

Esto no interfiere ni modifica ninguna otra obligación de informar a las autoridades civiles de cada país.

¿Qué deben hacer las diócesis de todo el mundo?

A partir de junio de 2020 se tienen que haber realizado "uno o más sistemas fácilmente accesibles al público" para que cualquiera pueda presentar una denuncia. La normativa no especifica en qué consisten estos "sistemas" (que pueden ser portales en internet, mostradores físicos, etc.) para dejar a las diócesis la opción dependiendo de las diferentes culturas y condiciones locales.

¿Cómo se tratará ahora a las víctimas?

Las víctimas y denunciantes no pueden ser objeto de prejuicios, represalias o discriminación, además de que, al contrario de lo que ocurría antes, nunca se les podrá reducir al silencio y podrán hablar de su caso con quien quieran, incluso la prensa.

Además de la obligación de tratar con dignidad y respeto a víctimas y familias, también deben recibir asistencia espiritual, médica y psicológica adecuada.

¿Qué pasará con las denuncias?

Las denuncias recogidas en las oficinas de escucha pasan directamente al obispo, que tras comunicarlo al dicasterio (ministerio) competente comienza una investigación.

En caso de que el denunciado sea un obispo, cardenal o superior de una congregación, se encargará de la denuncia el obispo metropolitano más antiguo y se obligará a comunicarlo al representante del papa (nuncio, etc) en el país.

¿Quien realizará la investigación?

Durante las investigaciones siempre habrá un notario y también se puede recurrir a la ayuda de "personas cualificadas", expertos laicos, pero la responsabilidad última de las investigaciones recae en el obispo responsable de la diócesis.

¿Existen plazos para gestionar una denuncia?

Sí. Por primera vez se exige a los departamentos interesados que actúen con prontitud. El responsable de la investigación después de 30 días envía a la Santa Sede "una relación informativa sobre el estado de las investigaciones", que "debe concluirse en el plazo de noventa días". Se pueden prolongar los plazos en caso de justas causas.

¿Qué ocurrirá cuando termine una investigación?

El dicasterio competente (sea en caso de obispos, religiosos...) que recibe el informe, procede entonces "de acuerdo con la ley", según lo previsto en el caso concreto.

Sobre la base de los resultados de la investigación previa, la Santa Sede puede imponer inmediatamente medidas preventivas y restrictivas a la persona investigada.

¿Cómo se financian estas investigaciones?

Se pide a las Conferencias Episcopales que establezcan un fondo destinado a sufragar el coste de las investigaciones. El administrador del mismo, a solicitud del obispo encargado, pondrá a su disposición los fondos necesarios para la investigación, sin perjuicio de la obligación de presentar a este último una rendición de cuentas al final de la investigación.

Fuente

EFE y AFP

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