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En primer lugar, la operación no habría sido llevada a cabo en exclusiva por el ejército de Estados Unidos, en concreto los Navy Seals, sino que habrían recibido ayuda de funcionarios paquistaníes de alto nivel, según Hersh, quien además, asegura que Bin Laden no estaba "escondido", sino que estaba cautivo en Pakistán cuando lo encontraron.

En discurso de la Administración de Barack Obama afirma que el terrorista número 1 estaba refugiado en Pakistán cuando la inteligencia estadounidense lo localizó y, sin dar un aviso previo a las autoridades del país, lanzó un operativo contra el líder yihadista. Según la versión oficial, Bin Laden falleció durante el combate.

La realidad, sin embargo, fue diferente, insiste Hersh en su artículo en la revista 'London Review of Books', en el que hace referencia a un alto cargo anónimo de la inteligencia estadounidense, a dos consejeros que durante muchos años trabajaron para el Comando de Operaciones Especiales de EE.UU. y a fuentes dentro de Pakistán.

Hersh, explica que los servicios de inteligencia de Pakistán (ISI) tenían a Osama bin Laden como prisionero. Fue entonces cuando un exoficial de inteligencia paquistaní filtró a Estados Unidos el paradero del líder de Al Qaeda por 25 millones de dólares y la operación pudo completarse.