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Nicolás Maduro se posesionará para un nuevo periodo presidencial este jueves, en medio del rechazo de varios países.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
AFP

La mirada se ha fijado en Venezuela, no solo por la grave crisis que afecta a sus habitantes sino por la próxima juramentación de Nicolás Maduro para un nuevo periodo presidencial hasta 2025, que según la oposición local y varios países será ilegítima.

La incertidumbre y las expectativas negativas colman el ambiente, pero la mayoría se pregunta cuáles son las alternativas que se presentan ante el aislamiento que se vaticina.

La presión internacional aparece encabezando la lista, ejercida desde hace algún tiempo por Estados Unidos y países asociados en el Grupo de Lima, que en su reciente declaración instó a Maduro a que entregue el poder al Parlamento, el único poder público en manos de la oposición.

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La internacionalista y docente de la Universidad Central de Venezuela, Giovanna De Michele, vaticina nuevas acciones, principalmente diplomáticas, que podrían cortar relaciones de tajo.

“Sin duda alguna habrá muchísima más presión (…) un escenario posible es que retiren embajadores, cierren misiones diplomáticas, eso sería como el más radical que supondría la ruptura de las relaciones diplomáticas”, señaló.

También habló de un “segundo nivel” de sanciones que no solo alcance a personas y funcionarios ligados a Nicolás Maduro.

Asimismo descartó la tesis de una intervención internacional como solución a los problemas de los venezolanos, al tiempo que desechó la “solidaridad automática” de Rusia y China en apoyo al gobierno de Maduro, en dado caso de que se inicie una ofensiva militar.

“La relación de Venezuela con China y Rusia pesa más en lo económico que en lo político y lo militar. Pensar que tiene algún impacto en lo militar sería considerar que ambos estarían dispuestos a utilizar sus Fuerzas Militares en espacios latinoamericanos, algo poco probable porque genera costos muy altos y las posibilidades de triunfo son precarias”, acotó.

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De Michele enfatizó que “un cambio en Venezuela necesita el apoyo de la comunidad internacional, necesaria más no suficiente”, ponderando “la coordinación y coherencia a nivel interno”, ya que “el protagonismo” es de los venezolanos.

Por su parte, el sociólogo y doctor en Ciencias Sociales, Trino Márquez, señaló que “la gente se siente desprotegida y abandonada”, argumentando que a pesar de que “el Gobierno está aislado y desprestigiado” son “pocas las posibilidades de que la comunidad internacional genere una fractura para iniciar una transición democrática”.

Ante ese panorama, dijo, prioriza la “fuerza de la gente” y los “resultados reales” por parte de una “desvanecida” oposición, para generar alguna opción que atraiga a las filas internas del chavismo, principalmente, a la Fuerza Armada.

“Lo único que sostiene este andamiaje es la coalición con los militares, ese contubernio es el soporte, solamente una acción de los mandos medios o altos oficiales con reserva moral es que podríamos pensar en una fractura, lo demás es fantasía”, señaló.

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Sin embargo, destacó que a pesar de que la salida se ve lejana, "igual les ocurría a los alemanes en 1989 cuando el pueblo derribó el Muro de Berlín y a los soviéticos en 1990. Nosotros no estamos viviendo ninguna excepción”.

Ante las diversas opciones históricas señaló que lo importante es persistir “porque si la oposición se rinde y no ofrece una alternativa, esto se va a eternizar como Cuba y Corea del Norte".

Dicha opinión la comparte la psicóloga social y política Yorelis Acosta, quien destacó el “desencanto” de los venezolanos por la falta de acción efectiva por parte de la disidencia. 

“Es impensable que con un Gobierno tan malo también tengamos una oposición tan mala que no esté preparada para enfrentar y diseñar estrategias más efectivas, al menos de contención de lo que el Gobierno intenta hacer”. 

Resaltó además el carácter pacífico del venezolano que, a su juicio, no apoya una invasión militar, como lo ha hecho creer el Gobierno, que apela siempre a un enemigo externo para justificar acciones. 

“Seguimos apostando por salidas institucionales y democráticas, que la oposición se articule, que le reste espacio al Gobierno y que podamos llegar a un Gobierno de transición, y con él a unas elecciones libres”. 

Adelantó que no solo la afectación política y económica es la principal consecuencia que vive el país, que a su juicio entra en un periodo de incertidumbre.

“Se van a acentuar las emociones de la crisis, el aturdimiento, la desconfianza y vulnerabilidad ante el sistema. Emocionalmente vamos a estar destruidos, arrollados, atropellados por el contexto y a eso se le suma sentirse empobrecido”, concluyó.

Por: Saúl Noriega 

Fuente

Sistema Integrado de Información

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