Cargando contenido

La mujer había llegado a Londres procedente de Rumania.

Joven
Según las cifras, la mayoría de menores de edad se quitan la vida por problemas familiares o escolares.
Ingimage

Una joven rumana contó en entrevista con la BBC cómo terminó siendo esclava sexual durante nueve meses en Irlanda del Norte, luego de que fuera secuestrada en una calle de Londres, ciudad a la que había llegado con el sueño de estudiar.

Según narró la joven, mientras se encontraba en Londres consiguió algunos empleos temporales para ayudarse económicamente en ese país.

En marzo de 2011, mientras caminaba hacia su casa por una de las calles de Wood Green, fue intimidada por un hombre que portaba un cuchillo y la obligó a subirse en un vehículo.

Una vez adentro del carro, asegura la joven a la BBC, se dio cuenta que había tres personas más al interior del mismo. Se trataba de dos hombres y una mujer, quienes empezaron a maltratarla y amenzarla para que hiciera todo lo que ellos le indicaran, o de lo contrario asesinarían a su familia en Rumania

"No sabía qué estaba pasando o a dónde me estaban llevando. Me imaginé de todo —desde venta de órganos o prostitución, hasta que me matarían o sabe Dios qué", dijo la estudiante al medio mencionado anteriormente.

Posteriormente, los secuestradores la llevaron hasta un aeropuerto y la entregaron a otro hombre. Atemorizada no se atrevió a gritar para pedir ayuda a las autoridades.

Aunque lloraba, presa del miedo, los empleados del aeropuerto siguieron adelante con los trámites aeroportuarios y no notaron nada raro entre la mujer y el hombre que la acompañaba. Pasaron sus pasaportes, documento con el que ella siempre andaba, para luego embarcar un avión rumbo a Irlanda del Norte. 

Al llegar a ese país fue recibida por otro sujeto de contextura gruesa a quien había sido vendida. "Al menos esta tiene mejor pinta", dijo el hombre cuando la vio. Posteriormente fue llevada hasta un apartamento donde las personas que se encontraban allí consumían licor, mientras otras mujeres, con poca vestimenta, entraban y salían de otros cuartos.

Pasaron unos minutos y apareció en el lugar una mujer que obligó a la estudiante rumana a quitarse su ropa para que fuera abusada por varios hombres. Le tomaron fotos y fue ofrecida en internet. "Luego, la forzaron a tener sexo con miles de hombres. Anna no vio la luz del día durante meses. La dejaban dormir sólo cuando no había clientes, pero ellos venían a toda hora. A veces veía hasta 20 por día. Algunos días no había para comer, otros le daban un trozo de pan o restos de comida", publica la BBC. 

A pesar que un día estuvo a punto de quedar libre en medio de un operativo policial, fue nuevamente capturada por la red de trata de mujeres.

Después de varios meses su familia se enteró a través de la prensa que su hija estaba secuestrada en un burdel de Irlanda. Además, su madre vio unas fotografías en internet donde aparecía desnuda siendo ofrecida al mejor postor. 

"Mi mamá fue a la Policía en Rumania pero le dijeron que ya estaba en edad de consentimiento y que estaba fuera del país, por eso podía hacer lo que quería",  contó Anna.

Una vez enterada la red de que en Rumania la familia de Anna se había enterado, la trasladaron de lugar junto a otras tres mujeres a diferentes hoteles y apartamentos donde seguían siendo abusadas. 

Un día, luego de varios meses de horror, la mujer logró escapar al ser pedida en domicilio por un cliente de la red de prostitución. Al hombre, un traficante de drogas -asegura la joven- no le interesaba tener sexo, sólo pedía las mujeres para conversar y sacar información para un amigo que quería montar un burdel. 

La joven se ganó la confianza del hombre quien le ofreció un lugar seguro para esconderse de sus proxenetas. Inmediatamente lo primero que Anna hizo fue llamar a su madre en Rumania, quien le dijo que jamás fuera a regresar porque estaban amenazados. 

"Entonces yo le dije: Bueno, te lo haré fácil,  si alguien te llama y te amenaza diles que yo estoy muerta para ti y para mi padre'", le dijo Anna a la BBC. 

Sacando fuerzas de donde no tenía contactó a la Policía para revelar todo lo que le estaba pasando. Le pusieron una cita con un uniformado de alto rango, quien le contó que desde hacía dos años estaban buscando a las personas que integraban esa red de trata de mujeres. 

Finalmente, sus secuestradores fueron arrestados. La mujer, preocupada por su seguridad y la de su familia en Rumania decidió no testificar y volar a su país.

"Me encantaría de todo corazón retomar mis estudios en algún momento pero, por ahora, tengo que trabajar, trabajar, trabajar, y mantenerme enfocada", puntualizó Anna. 

Fuente

Sistema Integrado Digital

Encuentre más contenidos

Fin del contenido