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Entre tanto, el presidente argentino Alberto Fernández cree que continuidad de Sánchez es una buena noticia.

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español
AFP

El dirigente socialista español Pedro Sánchez defendió este sábado en un crispado Congreso su candidatura para liderar un inédito gobierno de coalición de izquierdas que termine con ocho meses de bloqueo político y haga del diálogo en Cataluña "una prioridad absoluta".

"No se va a romper España, no se va a romper la Constitución, aquí lo que se va a romper es el bloqueo", dijo solo empezar Sánchez en previsión de los duros reproches que la oposición le dedicaría después por supuestamente querer "acabar" con el país.

"El gobierno va a trabajar para superar el conflicto político en Cataluña (...) El diálogo siempre dentro de la Constitución será una prioridad absoluta", insistió el actual jefe de gobierno en funciones.

El debate debe alargarse hasta el martes cuando se prevé el fin de la parálisis iniciada con la celebración de las elecciones de abril, el posterior fracaso en la formación de un gobierno y la repetición de los comicios el 10 de noviembre.

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Primera fuerza con 120 diputados, los socialistas del PSOE buscan un gobierno junto a la izquierda radical Podemos (35 diputados) con un programa social, ecologista y feminista.

"Aspiramos a que España se convierta en un referente para Europa y para el mundo de la justicia social porque es la mayor vacuna frente a (...) la ultraderecha", consideró el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que apunta a vicepresidente.

Después meses de tirantez por el fracaso de las negociaciones para formar un gobierno tras las elecciones de abril, ambos líderes escenificaron la paz con un abrazo en medio del hemiciclo.

 "No se va a romper España"

En un fragmentado Congreso de 350 diputados, Sánchez perderá la primera votación del domingo, que requiere mayoría absoluta, y deberá esperar al martes en una segunda tanda donde le bastarán más síes que noes.

Estos los tiene asegurados gracias al respaldo o la abstención de varias formaciones regionales, entre ellas los independentistas catalanes de Izquierda Republicana de Cataluña (ERC).

Estos acordaron con el PSOE "una mesa de diálogo" entre el gobierno y las autoridades regionales cuyos acuerdos se someterán "a consulta de la ciudadanía de Cataluña".

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Entre abucheos de la bancada opositora, el socialista abogó por "retomar la única vía posible, la política" y "dejar atrás la deriva judicial que tanto dolor ha causado".

En una agria réplica, el líder del conservador Partido Popular (PP), Pablo Casado, arremetió contra un "gobierno Frankenstein" formado por "comunistas" y "separatistas".

"Se ha convertido en el líder de la coalición que quiere acabar con la España constitucional", criticó.

Los ataques continuaron con la intervención de la ultraderecha Vox, aupada como tercera fuerza, cuyo líder Santiago Abascal lo acusó de "traición", "mentiroso", "estafador" o "villano de cómic".

 La crisis en Cataluña

El auge del independentismo en Cataluña desde los alrededores de 2010 desembocaron en una larga crisis en España, cuyo peor momento fue el fallido intento de secesión de octubre de 2017.

A mediados de octubre, nueve dirigentes separatistas recibieron altas penas de prisión por esos hechos, sentencia que desencadenó fuertes protestas, en ocasiones violentas, en la región.

El principal penado, con 13 años por sedición y malversación, fue el dirigente de ERC, Oriol Junqueras.

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Desde otras formaciones separatistas como Juntos por Cataluña (JxC), del expresidente Carles Puigdemont, se oponen al pacto del que deben participar al liderar el gobierno de coalición regional.

En su intervención, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, advirtió que "sin mesa de diálogo, no hay legislatura", recordando que ya precipitaron la convocatoria electoral de abril de 2019 al no apoyar los presupuestos socialistas.

En minoría y en un contexto de fragmentación y polarización, algunos analistas cuestionan la estabilidad del que será la primera coalición de gobierno desde el fin de la dictadura de Francisco Franco (1975).

Desde los círculos empresariales mostraron preocupación por las medidas de su programa, como la subida de salarios e impuestos o la derogación parcial de una reforma para liberalizar el mercado laboral, en plena desaceleración del crecimiento económico.

Llegado al poder en junio de 2018 con una moción de censura contra el conservador Mariano Rajoy, Sánchez aumentó el salario mínimo un 22%, apostó por el feminismo con un gabinete con 11 ministras y exhumó a Franco de su monumental mausoleo cerca de Madrid.

Alberto Fernández celebra continuidad de Sánchez

El presidente argentino, Alberto Fernández, afirmó este sábado que es una "buena noticia" que Pedro Sánchez siga al frente del Gobierno español, aunque su continuidad en el Ejecutivo del país europeo se determinará con toda probabilidad el próximo martes.

"Su continuidad al frente del Gobierno de España es una buena noticia. Espero que nos encontremos pronto y trabajemos juntos por los argentinos y los españoles", dijo Fernández a través de su cuenta en Twitter, donde además retuiteó una frase de Sánchez durante el debate de investidura que comenzó hoy en el Congreso de los Diputados español.

Fernández, que se reunió con Sánchez el pasado septiembre antes de las elecciones presidenciales argentinas y de la repetición de las generales en España, dijo que con el líder del PSOE comparte una serie de conceptos sobre la política estatal.

"Tenemos visiones similares sobre lo público y coincidimos en priorizar a los más vulnerables", sostuvo el jefe de Estado del país suramericano, cuya vicepresidenta es Cristina Fernández -ambos asumieron sus cargos el 10 de diciembre pasado-.

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En el tuit del que se hacía eco Fernández, Sánchez destacó los valores del sistema público.

"España es la educación de nuestros hijos, las pensiones de nuestros mayores, el cuidado sanitario de nuestros familiares. Lo público nos une y ese es el patriotismo social en el que se reconoce la coalición progresista que quiero encabezar", aseguraba Sánchez en lo que en realidad era una cita de una frase dicha en el debate de investidura.

El candidato socialista a la Presidencia puede acabar el martes con varios meses de bloqueo institucional si consigue superar la investidura, algo que todo apunta a que logrará si los parlamentarios mantienen su actual posición de voto, aunque por un estrecho margen de apoyos.

Fernández ha recalcado en varias ocasiones su intención de preservar en Argentina cuestiones como la educación y la sanidad públicas.

El país suramericano se encuentra en la actualidad en una crisis económica que comenzó en 2018 durante el mandato de Mauricio Macri (2015-2019), con una alta inflación y devaluación de la moneda local que se ha traducido en un mayor desempleo y un crecimiento de la pobreza, que ronda el 40 % según un estudio de la Universidad Católica Argentina.

Cerca de 400.000 ciudadanos españoles viven en Argentina, país que acogió a muchos inmigrantes de la nación europea en el siglo XX.

Fuente

AFP y EFE

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