Organizaciones defensores de los derechos de las mujeres dicen que esto legalizaría el comercio sexual. Esta semana en Dublín, Irlanda, la organización Amnistía Internacional presentará un documento en el que contempla la eventual legalización de la prostitución, que ha sido suficiente para desatar un fuerte rechazo, particularmente entre los grupos de defensa de los derechos de las mujeres. Según ha trascendido el proyecto, conocido como modelo nórdico contempla beneficios para las trabajadoras sexuales, que no tendrían que afrontar cuantiosas multas por parte de los gobiernos por su oficio, sin embargo, la controversia surge al despenalizar no sólo a las mujeres, sino también a los burdeles, clientes y encargados de los mismos.  De este modo, el comercio sexual se convertiría en una práctica totalmente legal. Amnistía Internacional asegura que criminalizar el trabajo sexual lleva a mayores abusos que “incluyen violencia física y sexual, arrestos y detenciones arbitrarios, realización forzosa de pruebas de VIH y otras intervenciones médicas. Además pueden ser excluidas de salud, vivienda y otras protecciones sociales y legales”. Pero otros sectores argumentan que la despenalización total de toda la industria sexual que llevaría a "legalizar burdeles, proxenetas y consumidores de sexo, los pilares de esta industria que mueve al año 99 mil millones de dólares a nivel mundial". Más de 400 ONG enviaron una misiva en la que alegan que esta medida facilitará que los que ya se lucran de este mercado pueden hacerlo bajo los parámetros de total impunidad. Para ellos, esta situación repercutirá en un incremento del tráfico de mujeres "especialmente las provenientes de países pobres como el Este de Europa y los estados del sur del hemisferio", así como "una mayor demanda de este tipo de servicios". Para los firmantes, esto pone en evidencia la existencia de relaciones de poder abusivas, en la que los más pobres acaban siendo los más vulnerables. Por RCN La Radio