Foto: AFP

Un atacante suicida detonó su carga cerca de una sede de la agencia afgana de inteligencia en Kabul, provocando al menos siete muertos, informó el ministerio de Interior, un ataque reivindicado por el grupo Estado Islámico. El atacante accionó su carga en un momento en que los trabajadores estaban llegando a sus oficinas. Este ataque se produce una semana después de un atentado contra el principal centro de entrenamiento de los servicios de inteligencia afganos (NDS) en Kabul, reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI), que dejó heridos leves. El grupo yihadista Estado Islámico reivindicó el ataque a través de su órgano de propaganda Amaq."Una operación suicida apunta a un centro de inteligencia afgano (...) en Kabul", informó Amaq. Seis civiles que estaban en un coche murieron por la explosión, indicó a la AFP Najib Danish, portavoz del ministerio de Interior afgano. "Otras tres personas resultaron heridas", añadió. "Aún no conocemos el objetivo del ataque, pero se produjo en la ruta principal", declaró antes de la reivindicación de Estado Islámico. La AFP constató en el lugar que el ataque se produjo cerca de la entrada principal del complejo del NDS. Las fuerzas de seguridad cerraron la principal carretera que va hacia el complejo y ambulancias dejaban la zona. El ministerio de Salud confirmó el balance de muertos pero sólo dio cuenta de un herido. Los sangrientos ataques se repiten en Kabul, transformando la ciudad en uno de los lugares más peligrosos de Afganistán. El 31 de mayo un camión bomba mató a 150 personas e hirió a unas 400. La semana pasada, Estado Islámico reivindicó un ataque de más de cuatro horas contra el principal centro de entrenamiento del NDS en Kabul, que terminó con algunos heridos leve entre las fuerzas de seguridad. Los yihadistas de Estado Islámico multiplicaron recientemente sus ataques en Afganistán, en particular contra la minoría chiita en Kabul. En paralelo los talibanes incrementaron su hostigamiento contra las fuerzas de seguridad. El viernes un kamikaze se hizo estallar en un coche bomba militar cerca de un complejo policial. Al menos seis policías murieron. El atentado fue reivindicado por los talibanes. Las fuerzas de seguridad afganas, debilitadas por las deserciones y la corrupción, pierden cada año a miles de hombres, aún más desde 2014 cuando la coalición internacional liderada por Estados Unidos se retiró. En 2016 unos 6.800 soldados y policías murieron, un aumento de 35% en relación al año anterior, según el Sigar, un organismo militar estadounidense. Los rebeldes sacan además provecho de las complicidades internas, tanto de agentes infiltrados o del material militar que les venden militares corruptos. Por: RCN Radio y AFP